Más de 3.000 hectáreas afectadas en zona de la reserva San Rafael, Itapúa

Bomberos forestales de Itapúa aún trabajan para controlar los focos de incendio que se registran desde el jueves último en la reserva boscosa de la cordillera San Rafael. Unas 3.000 hectáreas resultaron afectadas, según datos preliminares.

Rastros del paso de las llamas en la zona boscosa de la reserva San Rafael.
Rastros del paso de las llamas en la zona boscosa de la reserva San Rafael.

ALTO VERÁ, Itapúa (Juan Augusto Roa, de nuestra redacción regional). Los bomberos voluntarios aún trabajaban ayer en la zona de la reserva de la cordillera San Rafael para combatir los focos de incendio existentes desde el jueves último. El siniestro hasta ayer afectó un área de 3.000 hectáreas en total, según los datos preliminares.

Son diferentes sectores afectados, donde los focos se extendieron debido al calor, los vientos y la abundante hojarasca seca existente en el terreno. Las zonas más afectadas son las compañías Tacuapi, Taguató, Amistad, Arroyo Claro, en los distritos de Itapúa Poty y Alto Verá, pero también se registraron incendios en colonia Aurora, entre otras, en el distrito de Tomás Romero Pereira, donde se observó la quema de parcelas de trigo, según explicó Edilberto Ruiz Díaz, responsable de una base de monitoreo del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) en esta localidad.

Bomberos Promotores Forestales del San Rafael, de la organización ambientalista Procosara, y reservistas de las Fuerzas Armadas de la Agrupación Capitán Bozzano, de Encarnación, se sumaron a los bomberos del Mades a la compleja tarea de combatir los focos de incendio en zonas de difícil acceso debido a las condiciones del terreno.

La tarea se hace difícil, porque la única forma de llegar a los focos de incendio es a pie, abriéndose camino con machete entre la maleza, cargando mochilas con agua. A cada momento se debe regresar a las camionetas para reabastecerse del líquido.

Esto implica un gran desgaste de fuerzas y de tiempo, pues en la mayoría de los casos se realiza un largo trayecto para llegar al lugar donde queda el vehículo con el agua.

Ruiz Díaz expresó que los días de intenso calor, la falta de lluvias y la gran cantidad de hojas secas en el suelo, sumado a la sequedad del ambiente y los vientos favorecen que el fuego se expanda con facilidad. A veces incluso un foco que se había apagado vuelve a brotar, debido a que queda el terreno caliente, y esto facilita la combustión, señaló.

La tarea continúa, a la espera de una gran lluvia que permita extinguir por completo los focos de incendio dentro de la reserva.

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