Al detectar casos de abortos en un establecimiento se abre un abanico de posibilidades que debemos analizar paso a paso.
Debemos enfocarnos en el ambiente y el manejo, estudiando la presencia de plantas tóxicas como la lantana camara o el timbó rojo, que resultan ser tóxicos para los animales y que en épocas de poca provisión de alimentos (sequías o heladas) pudieran consumirlos, así también el uso de corticoides para el manejo de la inflamación. El estrés o golpes durante el manejo, mala nutrición, deficiencia de vitaminas y minerales y no olvidar que también existen causas genéticas como el “free martin” u aberraciones cromosómicas que llevan a igual desenlace o directamente a la infertilidad del animal, relatan.
Causas infecciosas
Entre las causas infecciosas, podemos clasificar en enfermedades bacterianas (Brucelosis, Leptospirosis, Campylobacteriosis), virales (Diarrea Viral Bovina, Rinotraqueítis Infecciosa Bovina), parasitarias (Trichomoniasis, Neosporosis, Toxoplasmosis) y fúngicas (Aspergilosis). Todas ellas finalmente desencadenan fallas reproductivas que dependiendo del momento en que se manifiestan hablamos de muerte embrionaria (desde la fertilización hasta el día 45 de preñez); esta a veces pasa desapercibida y lo que notamos es una repetición de celo en el animal, muerte fetal (desde el día 46 hasta el día 260 de gestación), en donde encontramos el aborto y a veces hallamos al feto autolisado, macerado (si hubo infección ascendente al útero de bacterias piógenas), momificado (cuando el feto de encuentra completamente desecado y no hubo infección ascendente de bacterias al útero), partos prematuros (día 261 de gestación hasta un poco antes de la fecha probable de parto) y los nacidos muertos (aquellos que cumplieron con su periodo gestacional pero nacieron muertos).
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¿Qué se recomienda hacer ante un aborto?
Es importante realizar el análisis laboratorial de la placenta (si la encontramos) y complementar realizando pruebas serológicas (análisis de sangre) a la madre y al feto, de esta forma obtendremos la mayor cantidad de información disponible y tendremos un panorama más claro.
Algunas enfermedades reproductivas como la brucelosis o la leptospirosis se pueden transmitir del animal al hombre, sobre todo a aquellas personas que intervienen a animales con dificultades durante el parto, con retenciones de placenta o cuando se manipula al feto abortado y sus tejidos. Si la manipulación se realiza sin guantes (u otros métodos de protección), implica un posible riesgo de contagio. Además es importante recalcar que en el caso de la brucelosis la infección también se produce a través de la ingestión de alimentos contaminados como la leche no pasteurizada.
Concluyendo, identificar la causa del aborto implica un gasto económico por parte del productor. Pero, al no detectar el problema, será difícil establecer las medidas preventivas y de control, lo que indefectiblemente causará una disminución de la eficiencia reproductiva, bajos índices de preñez, pérdidas económicas importantes para el ganadero, además de representar un riesgo para la salud pública, finalizan.
