El Paraguay no tendrá de nuevo el ansiado cardenal

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Edmundo Valenzuela es el único arzobispo de Paraguay. Si se creasen otras provincias eclesiásticas se tendrían más arzobispos en el país.
Edmundo Valenzuela es el único arzobispo de Paraguay. Si se creasen otras provincias eclesiásticas se tendrían más arzobispos en el país.Archivo, ABC Color

La Iglesia Católica en Paraguay poco o nada hace para merecer un cardenal. Tiene una estructura de 1929 cuando se creó la única provincia eclesiástica. Al papa Francisco tampoco le interesa dar una sede cardenalicia a una estructura que no progresa y que quedó en el pasado.

El papa Francisco nombró ayer 13 nuevo cardenales y, de nuevo, el Paraguay no fue tenido en cuenta, y sigue siendo el único país en América del Sur que no tiene un purpurado. Las razones nadie sabe. En algún momento se culpó al Dr. Francia, al Mcal. López por mandar fusilar al obispo Palacios, a la poca población que se tenía o a que no había obispos capacitados, y quizás haya habido otras razones.

Luego de la visita del papa Francisco a nuestro país, en julio de 2015, le preguntamos por qué no teníamos un cardenal y respondió que obedecía a una “cuestión de cupos”. Con lo que se desechaban las anteriores razones.

El Paraguay es actualmente una sola provincia eclesiástica que se estableció en 1929. Primeramente fueron un Arzobispado y dos Diócesis. Creció y hoy son 15 jurisdicciones eclesiásticas, pero no creció en provincias eclesiásticas. Su población supera los 7.000.000 de habitantes. Uruguay, por ejemplo, con menor número de habitantes, tiene un cardenal.

En este contexto, hace diez años la Conferencia Episcopal Paraguaya trabaja en un nuevo organigrama, que no avanza por desacuerdo de los obispos, que no quieren el desmembramiento de sus diócesis. Con la nueva organización se crearían dos provincias eclesiásticas más: una con sede en Concepción con las diócesis del norte y los vicariatos sufragáneos y la otra entre Villarrica o Encarnación como sede y con diócesis del centro y sur sufragáneas. Los nuncios incluso plantearon la creación de diócesis por departamentos y en Central se establecerían las diócesis de Luque y otra que abarque las ciudades del sur: Ñemby, Villa Elisa, Villeta entre otras y aquí surgieron los desacuerdos.

La Arquidiócesis no quiere ceder Luque, la ciudad modelo en cuanto a organización. En tanto Ciudad del Este no quiere ceder Canindeyú, porque genera dinero para el seminario. En ese tren de discusiones no se progresa. Dicen que no se puede crear diócesis insolventes y surge lo económico como la razón para no avanzar en el nuevo organigrama.

En tanto, al Papa no le interesa nombrar aquí un cardenal mientras no se acuerden las estrategias y los programas en un nuevo organigrama que beneficie a la evangelización en el Paraguay.

avelazquez@abc.com.py