Gloria Ortiz, pobladora de esta comunidad, manifestó que los candiles fueron hechos de cáscara de apepu (naranja agria) y grasa vacuna. Iluminaron alrededor de la plaza Mariscal Estigarribia y frente al torreón jesuítico construido hace más de 300 años, en recordación del aniversario fundacional de la ciudad y para expresar el sufrimiento de la población por el mal trabajo realizado en el campanario.
También de esa forma recordaron el Viacrucis de Jesús en el calvario, que se conmemora cada Viernes Santo, mencionó.
Ortiz mencionó que la puesta en valor del campanario fue encargado a una empresa por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) por unos G. 2.100 millones.
