La fuerte sequía de gran parte del año pasado obligó a muchos ganaderos a vender masivamente sus animales, incluso las hembras, lo que distorsionó la oferta de ganado y junto con otros factores se produjo una distorsión en la oferta de ganado en los frigoríficos.
En ese contexto, en mayo del año pasado el precio del novillo se desplomó a US$ 2,00 por kilogramo, pero este año se recuperó y se ubicó en cerca del 70% por encima de mayo del 2020, está a US$ 3,45 por kilogramo el novillo al gancho, según datos de la ARP. Una de las razones que explicaron referentes del sector es que se registró una fuerte disminución en la oferta de ganado, a pesar de que estamos por entrar al invierno, porque normalmente suele ocurrir al revés. La razón es que el rubro sufre las consecuencias de la sequía del año pasado.
El precio del ganado suele caer en invierno y subir en primavera, pero por varios factores como la sequía, la alta faena y demanda de los mercados se está postergando, por lo que el precio del ganado se mantiene alto, indicaron desde la industria.
El aumento de la faena de animales se apoya en un aumento del 34% de la exportación de carne, registrado de enero a abril de este año. Se exportaron en ese lapso 111.384 toneladas a un precio promedio de US$ 4,45 por kilogramo, que es tres puntos más que el obtenido por los envíos en el primer trimestre del 2020.
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La menor oferta de ganado también impacta en el aumento de los precios de los cortes de la carne bovina, comparando los datos de mayo del 2020 con marzo de este año, que es el último monitoreo de precios realizado por la Secretaría de Defensa al Consumidor. Se destaca que la carnaza de primera está a G. 39.000, 20% más caro que en 2020.
