Impunidad aviva la ola de crímenes en el Amambay

El 15 de junio pasado la Policía Nacional y el Ministerio Público lanzó un aparatoso operativo con 100 uniformados y 15 agentes fiscales en busca del “empresario de la muerte” Marcio Ariel Sánchez Giménez (34), alias Aguacate en el departamento del Amambay. Todo quedó en el “opareí”

Marcio Ariel Sánchez Giménez, alias Aguacate, fue atacado en Capitán Bado con el fusil AK47 recuperado hace cuatro días.
Marcio Ariel Sánchez Giménez, alias Aguacate, fue atacado en Capitán Bado con el fusil AK47 recuperado hace cuatro días.Archivo, ABC Color

Supuestamente, todos los atentados y crímenes registrados en los últimos tiempos en aquella región fronteriza fueron planificados y ejecutados por los sicarios que operaban a cargo del sospechoso, quien a su vez habría amasado una verdadera fortuna por los asesinatos que ordenaba.

Es más, el prófugo está imputado por el ataque registrado al amanecer del 9 de octubre de 2021 en Pedro Juan Caballero, en el que murió la hija del gobernador Ronald Enrique Acevedo Quevedo, Haylee Carolina Acevedo Junis, y además le costó la vida a otros tres jóvenes.

Los agentes tanto de la Policía y de la Fiscalía ejecutaron al menos 18 allanamientos en busca de Aguacate, sin embargo, los uniformados sólo pudieron capturar a su pareja Gudelia Vargas Armoa (30) y algunos secretarios.

Al final del operativo, los agentes comunicaron la incautación de haciendas, algunas propiedades en la ciudad de Pedro Juan Caballero, a más de animales y vehículos por valor de US$ 3.000.000 que figuraban a nombre del prófugo Aguacate.

Dinero que daño económico debilitaría a prófugo

Los investigadores señalaron en aquella oportunidad que con el daño económico que le causaron al presunto capomafioso, este iba a perder poder y rápidamente sería capturado.

Nada más lejos de la realidad, Aguacate nunca fue apresado, pese a que la gente asegura que deambula por la ciudad con sus secuaces a bordo de lujosas camionetas y armados con fusiles de ataque. Igualmente, los casos de muertes de encargo volvieron a ser rutinarios y nuevamente mantienen zozobra a la ciudadanía pedrojuanina.

Uno de los hechos más recientes ocurrió el 21 de julio pasado, cuando el jefe de la subcomisaría 6ª de la colonia Guavirá, el suboficial principal Secundino Cañiza fue muerto a tiros frente a su casa por dos sicarios.

Dos días después Roberth Gabriel Montiel (30), fue perseguido y ultimado a balazos cuando estaba al mando de su vehículo, ambos hechos ocurrieron en pleno centro de Pedro Juan Caballero y nunca fueron esclarecidos y ayer mataron al comunicador Humberto Coronel frente a la radio donde trabajaba, todo el marco de una absoluta impunidad.

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