Comedores populares piden ayuda al Gobierno para sostenerse

Manifestación de representantes de las ollas populares.
Ollas populares.Diego Peralbo, ABC Color

Con el aumento constante de los precios de los alimentos, los comedores populares enfrentan dificultades para seguir brindando comida a las familias más vulnerables, según reportan. Ante esta situación, piden mayor y mejor asistencia del Estado para evitar su cierre.

La crisis económica golpea con fuerza las ollas de los comedores populares en todo el país. Cira Novara, activista social y responsable de varios comedores, habló con ABC y reportó que cada vez hay menos recursos y más bocas que alimentar.

“Estamos con muchas dificultades. La ayuda del gobierno, a través del Ministerio de Desarrollo, es limitada y de baja calidad. Nunca alcanza”, lamentó Novara.

Cira Novara, activista social y responsable de varios comedores
Cira Novara, activista social y responsable de varios comedores

Explicó que muchas veces deben comprar ingredientes por cuenta propia para completar los platos que preparan: “Para comprar carne de segunda, tomate, locote y otras verduras gastamos al menos G. 200.000 por día. Eso, en el mejor de los casos, nos permite complementar al arroz o los fideos que recibimos. Pero es muy poco para sostener a tanta gente”.

Destacó además que esos productos no dan abasto para la cantidad de personas que se alimentan a través de las ollas y están conscientes de que no contienen los nutrientes necesarios. “Esto es una crisis general. Lo que hacemos es un py’a yoko, algo que da un poco de alivio", expresó.

La autogestión ya no alcanza

La situación se agrava porque los comedores no solo necesitan alimentos, también requieren mejoras en su infraestructura. “El Ministerio no nos apoya. Nosotros buscamos terrenos, conseguimos techos con esfuerzo y buscamos quién pueda financiar algo, pero la autogestión ya no alcanza”, expresó la activista.

Hoy funcionan alrededor de 600 comedores populares en todo el país. Sin embargo, Novara asegura que anteriormente eran muchos más. “Muchos cerraron porque el Ministerio dejó de entregar insumos, incluso aquellos que ya tenían un local propio”, dijo.

La falta de alimentación adecuada tiene consecuencias más profundas. Según relató la activista, ante la falta de alimentos, los niños y jóvenes salen a la calle a buscar algo para comer. “Terminan deambulando de noche, y muchos se ven tentados por las drogas”, advirtió Novara.