El presidente de la Asociación de Hoteleros de San Bernardino (ASOTEL), Hugo Gibbons, cuestionó duramente la falta de planificación del municipio en torno a la habilitación y ubicación de los locales nocturnos. Afirmó que esta situación profundizó el conflicto actual y golpea al sector turístico de la ciudad.
Gibbons recordó que, en años anteriores, los locales nocturnos estaban concentrados en un solo sector, específicamente en la zona del anfiteatro, creada para ese fin y ubicada en las afueras del casco urbano. Esta organización permitía una llegada masiva de jóvenes durante la temporada alta y beneficiaba directamente al sector hotelero, ya que muchos padres acompañaban a sus hijos o preferían alojarse para evitar regresar manejando.
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Indefinición
“A mi criterio, la falta de una definición clara sobre la ubicación de los boliches es uno de los factores más importantes del conflicto”, sostuvo.
Indicó que actualmente existe una fuerte incertidumbre, ya que la gente no sabe si los locales van a funcionar ni hasta cuándo, debido a que muchos fueron habilitados en zonas donde existen numerosas quejas por parte de los vecinos.
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Según explicó, esta indefinición provocó que los boliches se dispersen en distintos puntos de la ciudad, cuando anteriormente estaban concentrados en un solo lugar. Si bien reconoció que el crecimiento urbano hizo que la ciudad se fuera acercando a la zona del anfiteatro, remarcó que siempre se supo que ese sector albergaba los boliches durante cada temporada.
Sin embargo, criticó que de manera repentina se haya emitido una resolución municipal que modificó la zonificación a área mixta residencial. “A partir de ahí comenzó el viacrucis de los dueños de los boliches”, afirmó.
Preocupa impacto económico
El titular de ASOTEL advirtió que el impacto de esta situación ya se siente con fuerza en el sector hotelero. Señaló que en San Bernardino existen alrededor de 60 hoteles, incluyendo posadas y hostales, con una capacidad estimada de unas 1.200 camas, aunque aclaró que solo 15 establecimientos están actualmente agremiados a la asociación.
“La ocupación viene bastante floja en relación con años anteriores. Antes, en octubre y noviembre ya se llenaban las reservas para diciembre, enero y febrero, e incluso algunos llegaban a Semana Santa. Hoy la situación es sumamente preocupante, porque hay hoteles que no logran completar su ocupación o lo hacen solo en el día, y entre semana prácticamente no hay movimiento”, lamentó Hugo Gibbons.
Desde ASOTEL resaltan que la falta de previsibilidad, reglas claras y una planificación turística sostenida no solo afecta a los empresarios del rubro nocturno, sino que pone en riesgo la temporada y la imagen de San Bernardino como destino tradicional de verano.
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