Los campos anegados y el ganado sin alimento reflejan una crisis que se repite año tras año en el departamento de Ñeembucú.
Pequeños y medianos productores agropecuarios alzaron nuevamente la voz ante las graves pérdidas económicas ocasionadas por las inundaciones, atribuidas a la falta de mantenimiento y limpieza de arroyos y canales hídricos clave para el escurrimiento natural del agua.
Según denuncian, la colmatación de cauces como los arroyos Las Hermanas, Hondo y Ñeembucú genera un efecto de estancamiento que agrava la situación en amplias zonas productivas del departamento, afectando directamente a la ganadería y a la agricultura de subsistencia.
Productores de localidades como Valle Apu’a, Tacuaras y Potrero Pirú aseguran sentirse abandonados a su suerte. Afirman que, pese a reiterados reclamos, ni el Gobierno Departamental ni el Gobierno Nacional han dado respuestas concretas ni acciones efectivas para mitigar el problema.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Ricardo Sánchez, representante de la Comisión de Manejo de Agua de Ñeembucú sostuvo que la falta de intervención en los cauces hídricos impide el escurrimiento normal, profundizando las inundaciones.
“Nada se hizo al respecto, no mejoró nada y nos afecta a todos. La retroanfibia está parada hace 45 días sin trabajar, siendo el único equipo capaz de realizar la limpieza, al menos en el arroyo Las Hermanas, que está totalmente colmatado. Nosotros seguimos en el agua”, manifestó.
La situación impacta de manera directa en la alimentación del ganado. El exceso de agua deja amplios espejos hídricos y elimina las pasturas, provocando la muerte de animales y cuantiosas pérdidas económicas.
“Cada creciente es terrible para nosotros. En agricultura ya perdimos todo nuevamente este año: poroto, batata, mandioca. No vamos a tener ni siquiera productos de autoconsumo para la subsistencia”, lamentó el productor.
A esto se suma la preocupación por el inicio de la campaña de vacunación antiaftosa en febrero, momento en el que se evidenciará la merma real del hato ganadero.
“Estoy seguro de que disminuyó bastante la producción de terneros, que es el fuerte de la ganadería en Ñeembucú. Murieron muchas vacas preñadas por el exceso de agua”, señaló Sánchez.
Los productores también cuestionan que, ante el claro abandono estatal, solo se esté utilizando el denominado “caracol” para cortar camalotes, una medida considerada insuficiente frente a la magnitud del problema.
Insisten en que, sin un plan serio y sostenido de mantenimiento de los canales de drenaje y cauces naturales, las inundaciones seguirán condenando a la producción local y empujando a más familias rurales a la ruina.
El secretario de obras de la Gobernación, Rolando Espinoza, confirmó que la retroanfibia está descompuesta y que aguardan un repuesto del Brasil para seguir operativo.
Mientras tanto, Ñeembucú vuelve a pagar el costo de la desidia oficial, en una zona donde la producción agropecuaria es la base de la economía y la subsistencia de cientos de familias.
