Un episodio de mordedura de murciélago tuvo lugar en una vivienda del distrito de Hohenau durante el pasado fin de semana. Una niña fue mordida en la espalda, mientras que, en el intento de defenderla, su abuela también fue herida por el animal en la mano.
Las mujeres fueron atendidas en una clínica privada de la comunidad, desde donde fueron derivadas hasta el Hospital General de Itapúa para recibir tratamiento preventivo contra la rabia.
Según las autoridades sanitarias, las mismas ya recibieron la segunda de las cuatro dosis de la vacuna antirrábica, además de un tratamiento con inmunoglobulina.
Las medidas de prevención surgen a partir de que hay circulación de estos animales con el virus de la rabia. Si bien no se registran casos en humanos, existe en la región la rabia bovina, que es transmitida por los murciélagos.
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Según refirió a la prensa la directora de Epidemiología de la Séptima Región Sanitaria, Pastora Duarte, cada año se producen dos a tres casos de mordedura de murciélagos. Entretanto, llegan a salud pública más de 100 casos en la región causados por otros animales domésticos que pueden transmitir rabia, como perros y gatos.
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La rabia
La rabia es una virosis zoonótica que afecta al sistema nervioso y que se puede prevenir administrando una vacuna. En el 99% de los casos, la transmisión al ser humano se produce a partir de un animal infectado.
El virus de la rabia infecta a mamíferos como los perros, gatos, ganado y fauna silvestre.
La vía de propagación a personas y animales es la saliva, con la que se entra en contacto a través de mordeduras, arañazos o mediante el contacto directo con las mucosas (de los ojos, la boca o en heridas abiertas). Una vez que aparecen los síntomas clínicos, la enfermedad es mortal en prácticamente todos los casos.
En la región no se presentan casos desde hace al menos 13 años, según detalló Duarte.
Explicó que no todos los casos de mordeduras requieren el tratamiento antirrábico. Cuando el animal puede ser identificado, como en el caso de perros y gatos, es importante evaluar si el animal presenta síntomas de alarma.
En este tipo de casos, cuando el animal no puede ser inspeccionado, es aplicado el tratamiento preventivo. Estimó que los síntomas de la infección tienen un período de incubación que puede ir entre 15 días y tres meses, y en casos particulares, después de años.
