Bajo temperaturas extremas y sin apoyo oficial, denuncian el abandono sistemático del Estado y apuntan directamente al gobernador Víctor Hugo Fornerón (ANR) por dar la espalda a los productores.
Ante el olvido y la falta de respuestas de las autoridades nacionales y departamentales, pobladores de la comunidad de Potrero Pirú, en el distrito de Guazucuá, se vieron obligados a tomar una decisión extrema: reparar con recursos propios el camino rural que los une con la ciudad de Pilar, principal vía para sacar su producción al mercado local y nacional.

Los vecinos manifestaron estar cansados de realizar reiterados pedidos a instituciones públicas sin obtener respuesta alguna. Aseguran que la inacción oficial condena al aislamiento a comunidades productivas que sostienen la economía local, mientras las autoridades permanecen ausentes.
Las críticas suben con fuerza contra el gobernador de Ñeembucú, Víctor Hugo Fornerón (ANR), a quien acusan de no apoyar ni asistir a los productores rurales, pese al deterioro de una obra vial que, según denunciaron, costó millones de guaraníes y hoy se encuentra prácticamente intransitable por falta de mantenimiento.
Para afrontar la situación, los vecinos organizan una rifa solidaria, con un costo de 20.000 guaraníes y 20 premios, con el objetivo de recaudar fondos para la compra de arena, ripio y combustible necesarios para los trabajos de reparación.
Marta Denis, una de las pobladoras, señaló que esta es la única alternativa que les queda ante el abandono estatal.
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“Así tratamos de recuperar este camino para que sea transitable, porque es una lástima que una obra que costó millones se eche a perder. De ser por las autoridades, esto se va a perder totalmente. Ya pedimos demasiado y no conseguimos nada”, expresó.
Por su parte, Elvio Duarte relató que los trabajos se realizan bajo temperaturas cercanas a los 40 grados, como una forma de demostrar el hartazgo de la comunidad frente a la indiferencia política.
“Estamos trabajando bajo este sol para mostrarle a los políticos que golpeamos muchas puertas y nunca nos atendieron. Le mando decir al gobernador que por favor atienda al pueblo. Nosotros estamos luchando acá con un tractorcito y un camión, arreglando el camino a pulmón con ayuda de los vecinos”, remarcó.
La escena vuelve a desnudar una realidad recurrente en el interior del país: comunidades rurales obligadas a suplir al Estado, mientras el abandono oficial profundiza la desigualdad y el aislamiento de quienes producen y sostienen la economía desde el campo.
