Los niveles de material particulado fino (PM2.5) disparó las alarmas sanitarias, por el intenso humo que afecta el aire en la capital del país y alrededores, como consecuencia de los incendios registrados en los últimos días.
¿Cómo afecta el humo a nuestro cuerpo?
La exposición al aire contaminado no es solo una molestia visual o de olfato, es un problema sistémico.
Según datos recientes, las consultas por afecciones respiratorias en la capital ya han experimentado un incremento del 8%.
Impacto inmediato y a largo plazo
- Irritación directa: picazón en ojos, ardor en la garganta y dificultad para respirar de forma profunda.
- Afecciones crónicas: el PM2.5 penetra los alvéolos y pasa al torrente sanguíneo, agravando cuadros de asma, alergias y enfermedades cardiovasculares.
- Riesgos sistémicos: estudios advierten sobre un mayor riesgo de trombosis, arritmias e inflamación generalizada debido a la inhalación constante de contaminantes.
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Prevención
- Limitar el esfuerzo físico: evita realizar ejercicios intensos o deportes al aire libre como: correr o jugar fútbol, ya que al respirar más rápido se inhala una mayor cantidad de contaminantes profundamente en los pulmones.
- Uso de mascarillas: si se permanecerá en el exterior, utilizar mascarillas de alta eficiencia como las N95 o KN95, que son las únicas capaces de filtrar el material particulado fino (PM2.5); los tapabocas quirúrgicos comunes ofrecen una protección mínima contra el humo.
- Higiene ocular y nasal: lavar los ojos con abundante agua o solución salina si hay irritación. Mantener las fosas nasales hidratadas ayuda a que los filtros naturales del cuerpo funcionen mejor.
