Su deceso se dio el 5 de febrero tras el anuncio hecho por parte de sus familiares. Doña Sara Amarilla de Gugliotta fue conocida por su labor en la “Casa de Mamá”, donde durante años se dedicó a la formación y contención de niños, dejando una huella imborrable en numerosas familias.
A esa vocación de servicio se sumó su profundo amor por las tradiciones, siendo la impulsora del pesebre más grande de San Lorenzo, una iniciativa que cada año convocaba a vecinos y visitantes. Sus pesebres siempre tenían una temática folclórica que con el tiempo se convirtió en un símbolo de encuentro comunitario y expresión de fe.
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Tras conocerse la noticia de su deceso, sus allegados y ex alumnos de La Casa de Mamá expresaron su profundo pesar. Al igual que expresiones de mensajes de despedida, en los que se destacó su calidez humana, su entrega solidaria y el legado que deja tanto en el ámbito social como cultural.
Su pesebre y los recuerdos de su niñez
Con los recuerdos que guardaba de su niñez, doña Sara Amarilla de Gugliotta junto a su esposo, Pedro Benito Gugliotta, prepara su enorme pesebre en su casa, ubicada en el barrio San José de la ciudad de San Lorenzo.
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Ambos, ya bisabuelos, ocupaban su tiempo desde el mes de setiembre de cada año para alistar los objetos que iban a usar en el retablo.
Doña Sara, recreaba su pesebre teniendo en cuenta la vivencia que tuvo en su niñez, y las ideas que le genera la experiencia que tuvo en su infancia le sirvieron para dar vida cada rincón, algunos con cocina a leña, otros con zona para preparar los remedios refrescantes, y un sin de espacios.
