Cuando las elevadas temperaturas se combinan con altos índices de humedad, el aire saturado de vapor dificulta la evaporación del sudor, el mecanismo natural que utiliza nuestro organismo para enfriarse.
Esta dificultad de autorregulación puede derivar en cuadros graves de salud si no se toman las precauciones adecuadas.
El impacto del calor extremo no es igual para todos. Las personas con enfermedades crónicas, como diabetes, afecciones cardíacas o trastornos mentales, pueden ver agravados sus cuadros clínicos.
Asimismo, existen grupos biológicamente más susceptibles que requieren vigilancia constante:
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- Bebés y niños menores de 5 años.
- Mujeres embarazadas.
- Personas con obesidad.
- Adultos mayores.
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Para mitigar el impacto de las olas de calor, los expertos en salud y la Dirección de Meteorología sugieren una serie de hábitos preventivos fundamentales:
- Hidratación constante: Beber agua con frecuencia sin esperar a sentir sed. Se deben evitar las bebidas con cafeína, alcohol o exceso de azúcar, ya que aceleran la deshidratación.
- Alimentación ligera: Priorizar alimentos frescos como ensaladas de vegetales crudos y jugos verdes (apio, espinaca, pepino). Evitar comidas calientes o muy copiosas.
- El hogar como refugio: Mantener la casa fresca cerrando ventanas y bajando persianas durante el día, ventilando únicamente durante la noche o al amanecer.
- Vestimenta y exposición: Utilizar ropa ligera, holgada y de colores claros. El uso de sombreros, lentes con protección UV y protector solar factor 50+ es indispensable. Se recomienda evitar la actividad física al aire libre entre las 10:00 y las 17:00.
De la deshidratación al golpe de calor
Es vital saber diferenciar entre un malestar pasajero y una emergencia médica:
- Exceso de calor y deshidratación: Se manifiesta con calambres, dolor de cabeza, náuseas, piel seca, ojos hundidos y pulso rápido. En estos casos, se debe buscar sombra, refrescarse con paños húmedos y beber agua fría.
- Golpe de calor (shock térmico): Es la instancia más grave. Los síntomas incluyen temperatura corporal mayor a 40 °C, piel roja y caliente, confusión, delirio o convulsiones. Requiere atención médica inmediata.
Si una persona sufre un golpe de calor, colóquela en un lugar fresco y use paños fríos en cabeza, axilas e ingle. Si está consciente, ayúdela a beber agua. Si está inconsciente, no le suministre líquidos para evitar asfixia y colóquela de costado con las piernas flexionadas.
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Las instituciones educativas y deportivas deben garantizar el acceso a bebederos visibles y funcionando.
El respeto estricto por los horarios de actividad física (antes de las 10:00 o después de las 17:00) es una responsabilidad compartida para proteger a los más jóvenes durante la temporada estival.
