La investigación sobre el asesinato del militar Guillermo Moral logró identificar una pieza fundamental en el “rompecabezas financiero” de la organización criminal: el rastreo de giros de dinero. Ayer fue detenido Carlos Antonio Báez Guillén, alias “Lulú”.
El subcomandante Silguero señaló que la principal evidencia contra “Lulú” es de carácter objetivo y difícil de refutar.
Según las pesquisas, el ahora detenido habría sido el responsable de realizar transferencias monetarias hacia los dos jóvenes identificados como los autores materiales del asesinato.
“Se han establecido giros que se le hicieron a estos dos responsables materiales y ahí es donde se lo vincula como un probable financista o alguien con conexión directa con el responsable intelectual”, explicó.
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Esta prueba técnica busca desvirtuar la postura del sospechoso, quien al momento de su aprehensión alegó no tener relación con el caso, explicó.
Sin embargo, para los investigadores, el flujo de dinero constituye un “indicio fuerte” que sitúa a “Lulú” como el eslabón logístico que contrató a los sicarios, uno de los cuales fue hallado muerto tiempo después del crimen del militar.

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El subcomandante indicó que el análisis de los elementos incautados durante el procedimiento, incluyendo dispositivos de comunicación, podría arrojar luz sobre quiénes dieron la orden final.
“Tenemos mayores elementos en análisis que podrían llevarnos a los responsables intelectuales, a los que dieron realmente la orden”, afirmó.
Agregó que el cruce de llamadas y el peritaje de los teléfonos incautados serán determinantes para confirmar si “Lulú” actuó por cuenta propia o, como sospecha la Policía, siguiendo instrucciones de una organización mayor.
