En Paraguay, el 12 de abril no es solo una fecha en el calendario; es el Día Nacional de Lucha contra el Cáncer de Mama. Esta conmemoración sirve como un recordatorio crítico: el cáncer de mama es la principal causa de muerte por tumores en mujeres en nuestro país.
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Datos del Ministerio de Salud Pública (MSBPS), indican que la situación es alarmante. En los últimos años, el promedio de fallecimientos se mantiene entre 400 y 500 mujeres anualmente. Esto significa que una mujer muere cada 20 horas en Paraguay a causa de esta patología, sumando más de 1.400 decesos en el último cuatrienio.
La urgencia de la detección precoz
Desde la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA (FCM-UNA), el doctor Roberto López Fernández, jefe de Mastología, advierte que la clave para revertir estas cifras no es solo el tratamiento, sino la detección precoz.
El especialista resalta que cuando la enfermedad se identifica en sus etapas iniciales, las posibilidades de curación son significativamente mayores.

El protocolo de prevención se basa en:
- Autoexamen mensual: Para que cada mujer conozca su cuerpo y detecte cambios.
- Control médico desde los 20 años: Para evaluar riesgos genéticos y antecedentes.
- Mamografía anual a partir de los 40 años: El estudio estándar de oro para hallar lesiones imperceptibles al tacto.
¿Por qué una mamagrafía anual desde los 40 años?
En etapas iniciales, un tumor puede medir apenas unos milímetros. Si se detecta en este momento, las probabilidades de curación superan el 90%. Esperar a que el nódulo sea palpable suele significar que la enfermedad ya ha avanzado, lo que reduce las opciones de tratamiento y complica el pronóstico, explica el especialista.
La evidencia científica demuestra que la realización de mamografías anuales a partir de los 40 años reduce drásticamente la tasa de mortalidad. En Paraguay, donde fallece una mujer cada 20 horas por esta causa, la mamografía es la barrera principal para evitar que las pacientes lleguen al sistema de salud con cuadros terminales.
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Detectar el cáncer a través de una mamografía permite realizar cirugías conservadoras. Esto significa que es mucho más probable que se pueda salvar la mama y que la paciente no requiera tratamientos de quimioterapia tan intensos o prolongados como los que se necesitan en etapas avanzadas.
A partir de los 40 años, la incidencia del cáncer de mama aumenta significativamente debido a factores hormonales y al envejecimiento celular. Aunque el autoexamen es útil para el conocimiento del propio cuerpo, no tiene la resolución técnica para ver “dentro” del tejido mamario denso, algo que solo los rayos X de baja potencia del mamógrafo logran.
Derechos legales y barreras estructurales
En Paraguay rige la Ley N.º 6211/18, la cual otorga a todas las mujeres dos días de licencia remunerada al año para realizarse la mamografía y el Papanicolau. “No hay excusas laborales, es un derecho ganado para proteger la vida”, señalan los especialistas.

Sin embargo, el camino hacia la salud universal enfrenta desafíos. El sistema público nacional aún lucha contra la falta de equipos de radioterapia y las demoras en turnos para diagnósticos de alta complejidad. Las zonas de Central, Asunción y Alto Paraná siguen siendo las áreas con mayor índice de mortalidad, reflejando la necesidad de descentralizar y fortalecer los servicios.
Hábitos que reducen el riesgo
Más allá de los controles, el doctor López Fernández insta a la población a adoptar un estilo de vida saludable y advierte que factores como el sedentarismo, el sobrepeso y el consumo de alcohol aumentan el riesgo. Una alimentación balanceada y la actividad física regular son herramientas de prevención primaria que están al alcance de cada persona.
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Este 12 de abril, el llamado es a las mujeres, a no postergar sus controles; y al Estado, a garantizar que el acceso a la salud mamaria no sea un privilegio de pocas, sino un derecho efectivo para todas las paraguayas.