“Pobre de nosotros si dejamos de creer en la familia. A pesar de los errores que puedan cometerse, no debemos perder la confianza en ella. Donde hay amor, hay comprensión y perdón”, expresó el prelado, y señaló el carácter sagrado e inviolable de la familia dentro del proyecto de Dios.
Pidió aprender de los errores y buscar siempre el remedio antes que el castigo. En ese sentido, exhortó a reflexionar profundamente sobre el valor de tener un espacio de contención, acompañamiento y guía en tiempos difíciles.
“Pensar, reflexionar y darse cuenta de que siempre tenemos a dónde ir, eso se llama familia”, afirmó. Remarcó que el hogar debe ser un lugar donde primen el diálogo, la paciencia y la reconciliación.
El obispo también hizo hincapié en la necesidad de fortalecer los vínculos familiares frente a los desafíos actuales, señalando que muchas veces las crisis pueden superarse cuando existe apertura al perdón y voluntad de cambio.
Indicó que el aprendizaje de los errores permite crecer como personas y como comunidad, evitando caer en la cultura del castigo o la exclusión.

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Rol del periodista
En otro momento de su mensaje, monseñor Valenzuela se refirió al Día del Periodista Paraguayo y destacó el rol fundamental que cumplen los trabajadores de prensa en la sociedad. Subrayó que el ejercicio del periodismo conlleva una gran responsabilidad, ya que implica informar con veracidad, ser voz de alerta ante injusticias y contribuir al bienestar colectivo.
“El periodista no tiene descanso, tiene la misión de anunciar las buenas noticias, pero también de señalar aquello que preocupa y afecta a la población, siempre con ética y compromiso”, expresó.
Asimismo, valoró el esfuerzo diario de quienes ejercen la profesión en contextos muchas veces difíciles.
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El obispo recordó, además, con respeto a los 22 periodistas paraguayos que perdieron la vida en el cumplimiento de su labor, destacando su entrega en defensa de la libertad de expresión.
“Ellos entregaron sus vidas por la verdad. Les decimos gracias por su compromiso con la democracia y la justicia”, manifestó.
En un reconocimiento especial, también recordó a las secretarias y destacó su labor, muchas veces silenciosa, pero fundamental en el funcionamiento de las instituciones. Valoró su dedicación, responsabilidad y compromiso diario. Indicó que su trabajo contribuye de manera significativa al orden, la organización y el servicio a los demás.
Finalmente, el religioso hizo un llamado a fortalecer la vida espiritual, resaltando la importancia del silencio, la oración y la vida en comunidad como caminos para descubrir la vocación personal.
En ese marco, recordó que todos están llamados a la santidad y alentó a orar por las vocaciones sacerdotales, para que el Señor siga enviando “buenos pastores” al servicio del pueblo.
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