Caacupé: obispo insta a eliminar desigualdades y reparar injusticias

Monseñor Ricardo Valenzuela instó a “eliminar las desigualdades y reparar las injusticias”.
Monseñor Ricardo Valenzuela instó a “eliminar las desigualdades y reparar las injusticias”.Faustina Agüero

Monseñor Ricardo Valenzuela instó a “eliminar las desigualdades y reparar las injusticias”. Afirmó que estas “envenenan la raíz de la humanidad” y afectan, desde la sociedad en su conjunto, hasta el núcleo más íntimo: la familia. Fue durante la misa central en la Basílica de Caacupé.

En una homilía de fuerte contenido social, el obispo de la Diócesis de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, instó a eliminar las desigualdades y a “reparar las injusticias” que, según advirtió, “envenenan la raíz de la humanidad” y repercuten tanto en la sociedad en su conjunto como en la vida familiar.

El mensaje, pronunciado en Caacupé, volvió a colocar en el centro del debate una preocupación recurrente dentro del discurso eclesial: la persistencia de la inequidad en un contexto marcado por brechas económicas profundas, exclusión y condiciones de vida desiguales que contrastan con el llamado a la fraternidad.

Valenzuela también apeló a la responsabilidad de las instituciones públicas y de quienes toman decisiones, al señalar la necesidad de “reparar las injusticias” desde el ámbito estatal. En ese sentido, sostuvo que no se trata únicamente de una reflexión espiritual, sino de una realidad concreta que exige políticas públicas sostenidas, mayor inversión social y voluntad política para generar cambios estructurales.

El llamado del obispo puso en discusión no solo el rol del Estado, sino también la responsabilidad colectiva frente a realidades que afectan especialmente a los sectores más vulnerables.

Fraternidad lejana

El prelado indicó que, en la práctica cotidiana, la fraternidad hoy en día parece cada vez más lejana, casi una idea difícil de sostener frente a la realidad que viven amplios sectores de la población.

En su reflexión, apuntó a que Paraguay continúa arrastrando brechas sociales marcadas, profundas y persistentes, donde el acceso a la salud, la educación y las oportunidades de desarrollo no solo es desigual, sino que, en muchos casos, depende del lugar de nacimiento o de las condiciones económicas de cada familia, incluso dentro de territorios cercanos a la capital espiritual del país.

En ese contexto, la invitación a la esperanza y a la fe, reiterada por el obispo, encuentra eco especialmente en momentos de crisis social y económica, cuando la población busca respuestas y contención.

Finalmente, monseñor enfatizó que el desafío, entonces, es que esa esperanza no se convierta en un refugio pasivo ni en una aceptación resignada de la realidad, sino en un motor que impulse a la ciudadanía, a las instituciones y a los actores sociales a exigir y a promover cambios reales y sostenibles.

En una ciudad como Caacupé, donde la fe moviliza a miles de personas cada año y constituye un eje central de la vida comunitaria, el discurso religioso tiene un peso significativo no solo en lo espiritual, sino también en lo social y cultural.

Por ello, la pregunta que queda abierta es si ese mensaje logrará trascender los muros del templo para convertirse en un impulso colectivo, capaz de interpelar a la sociedad y contribuir de manera efectiva a enfrentar las desigualdades que siguen afectando a miles de paraguayos en el día a día, expresó Mons. Valenzuela.