Resiliencia y arte: a 15 años del incendio que no pudo apagar los sueños del IMA

Hace una década y media, el edificio del Instituto Municipal del Arte (IMA) fue arrasado por las llamas, calcinando gran parte del patrimonio cultural de Asunción. Hoy, tras un largo proceso de reconstrucción y mudanzas, la institución alberga a casi 900 alumnos y se mantiene firme como un símbolo de “resiliencia” y también “fe”.

El sábado 30 de abril de 2011, alrededor de las 15:00 horas, las alarmas de humo se activaron en el edificio “Juan de Salazar”, ubicado en las calles Haedo y Chile del microcentro de Asunción, donde funcionaba el IMA en esa época. Lo que comenzó como un aviso se convirtió rápidamente en un incendio devastador que alcanzó más de cinco pisos, consumiendo sueños y años de historia artística.

Las pérdidas materiales fueron incalculables para la comunidad educativa, ya que el fuego destruyó por completo instrumentos musicales, incluyendo cinco pianos, y todo el vestuario del ballet municipal.

La exdirectora de la institución, Margarita Irún, recordó con dolor cómo alumnos y maestros lloraban al ver las “lenguas de fuego” reducir su escuela a cenizas.

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“Me insistían en el teléfono entonces me quedé. Era la guardia, me dice señora, está incendiándose el IMA; agarré y di la vuelta. Vi esas lenguas de fuego, se quedaron cenizas del edificio. La parte de abajo no tocó tanto, pero arriba, donde estaban todos los instrumentos musicales, todo el vestuario del ballet, no quedó nada… cinco pianos destruidos, quemados, de todo. Todos lloraban, chicos, grandes, era imposible no conmoverse... se les perdió la escuela, desapareció la escuela”, dijo la actriz.

El IMA no paró

Pese a la tragedia, la formación artística no se detuvo gracias a la determinación colectiva, ya que ante la cercanía de los festejos del Bicentenario, el IMA inició un periodo en el que operó en lugares alternativos como el edificio del Anglo, el Colegio Presidente Franco, el Círculo de Economistas Colorados y la sede del Unión Club.

En el año 2014, la institución se trasladó provisionalmente a un edificio abandonado en la zona de la “crucecita” de Sajonia. Mientras tanto, se llevaba adelante un largo y complicado proceso jurídico para el cobro del seguro, logrando recuperar 2 millones de dólares que fueron fundamentales para financiar la construcción de una nueva sede propia.

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Un hito clave en este renacimiento fue la firma de un convenio en junio de 2013 entre el Congreso Nacional y la Municipalidad de Asunción, según precisó la actual directora del IMA, Luz María Bobadilla. Este acuerdo permitió la puesta en valor de la antigua Casa Zanotti, proyectando allí el nuevo rostro del IMA, diseñado específicamente como una casa de estudios moderna y funcional.

Finalmente, en el año 2019, el Instituto Municipal del Arte inauguró su nueva sede y este espacio no solo representó el fin de la dispersión de sus escuelas, sino también logró convertirse en el hogar definitivo donde el arte volvió a centralizar su fuerza creativa.

El IMA en 2026

Actualmente, el IMA alberga cerca de 900 alumnos que se “abrazan” al arte diversas disciplinas. Sus instalaciones albergan la Escuela Municipal de Danzas, el Conservatorio de Música, y las escuelas de Arte Dramático, Canto, Locución y Arte Infantil.

A 35 años de su creación, la historia del IMA es definida por sus protagonistas como un sinónimo de resiliencia y solidaridad, ya que tras haber resurgido de entre las cenizas como el ave fénix, la institución continúa cumpliendo su misión de formar talentos emergentes, demostrando que la fe sostenida hizo posible lo que parecía imposible.

Fue tan larga la espera, después de estar todos separados... el año pasado hicimos el cambio total del mobiliario, pizarrones, escritorios, armarios; la auto-gestión que siempre caracterizó al IMA porque todos amamos esta institución. Los directores, docentes, casi la mayoría somos exalumnos del IMA y estamos posicionando al IMA internacionalmente para mostrar a los talentos emergentes que se forman gratuitamente en el IMA. Es un sinónimo de resiliencia”, aseguró Bobadilla.

“La fe sostenida hizo posible también esa resiliencia porque uno tiene que sostener ante el desastre, ante lo que veíamos como imposible, había que sostenerse... había que ser resiliente y verlo todo con la posibilidad de renacer al IMA”, concluyó por su parte Irún.