La muerte de animales vacunos en establecimientos ganaderos de la compañía Potrero Villalba mantiene en alerta a los productores del distrito de Cerrito.
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El caso fue denunciado ante la Comisaría 16 por el productor Pedro Gómez Rodas (75), quien informó que en su propiedad ya murieron ocho animales en poco más de un mes y que otros ganaderos de la zona también registran pérdidas con síntomas similares.
De acuerdo con el informe policial, los agentes acudieron al establecimiento tras la denuncia y fueron recibidos por el capataz Ariel Galeano Ruiz, quien explicó que hace aproximadamente un mes y medio comenzaron a morir los vacunos.
Antes de morir, los animales presentaban dificultades para caminar, pérdida de movilidad en la cadera y finalmente quedaban imposibilitados de levantarse.
Durante la inspección, los intervinientes constataron la presencia de dos animales muertos. El hecho fue comunicado al asistente fiscal David Carballo para el procedimiento correspondiente.
Ante la preocupación de los productores, técnicos del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) se trasladaron hasta la finca para extraer muestras de los animales fallecidos, que serán remitidas al Laboratorio Central, en Asunción, con el fin de determinar el origen de la mortandad.
El coordinador regional de Senacsa, médico veterinario Fernando Peloso, señaló que, de manera preliminar, se sospecha de un brote de clostridiosis, una enfermedad provocada por bacterias que forman esporas muy resistentes y que suelen encontrarse en suelos húmedos.
Explicó que estas producen toxinas altamente letales capaces de ocasionar muerte súbita en bovinos, ovinos y caprinos.
Mientras se aguardan los resultados laboratoriales para confirmar el diagnóstico, el profesional recomendó a los productores vacunar al ganado contra esta enfermedad y eliminar adecuadamente los animales muertos, mediante incineración o enterrándolos en fosas con cal, para evitar la propagación del posible foco infeccioso.
La situación genera preocupación entre los ganaderos de la zona, quienes aguardan los resultados de los análisis para conocer con certeza el origen de la enfermedad y evitar que continúen las pérdidas económicas en los establecimientos pecuarios.
