El debate sobre el racismo en Paraguay se reavivó con fuerza, tras las declaraciones racistas y xenófobas de la senadora Celeste Amarilla (PLRA) en redes, ante la eliminación de la Selección Nacional contra Francia en Octavos de Final del Mundial 2026. La parlamentaria se refirió a la estrella francesa Kylian Mbappé como “camerunés colonizado” y “chupacocos”, entre otras cosas.
Luego de la decadente reacción de la parlamentaria liberal, muchas personas recordaron cómo viven, en situación de abandono, numerosas comunidades indígenas en todo el país; sin acceso a educación de calidad, con escaso apoyo del Gobierno y sin acceso a servicios básicos, como agua corriente o electricidad.
Líderes indígenas se reunieron este viernes en Asunción, en Asunción, para reflexionar sobre las múltiples necesidades que atraviesan los 19 pueblos que habitan el país.
“Nosotros luchamos por la educación durante años; por ejemplo, ahora ya no hay docentes indígenas que trabajan a voluntad – ad honorem-, todos son remunerados con rubros, como establece la ley de Educación Indígena N° 3.231/2007”, expresa en diálogo con ABC, Germán Ayala, supervisor educativo y representante del pueblo Mbya Guaraní.
Educación indígena: cómo es la “discriminación sistemática” en Paraguay
Antes que hablar sobre el mediático caso de Celeste Amarilla, referentes del consejo educativo indígena, prefieren hablar de las necesidades que afrontan en los centros educacionales.
Alfredo Napoleón Torales, dirigente y consejero del pueblo Aché en Curuguaty, explica que existe hoy una discriminación del sistema educativo hacia las escuelas indígenas, en la región Oriental y en la región Occidental.
“Prácticamente hay todavía una discriminación sistemática hacia la educación indígena. En lo que es el presupuesto en el MEC, todo lo que debe ir a nuestras escuelas se burocratiza bastante”, apunta.
Los educadores brindan detalles sobre cómo la falta de un presupuesto seguro para escuelas indígenas evita el crecimiento de las comunidades, alienta la deserción escolar y frena que más miembros vayan a las universidades.
Infraestructura en ruinas: Las escuelas indígenas, últimas en la lista del MEC
Germán Ayala describe cómo son tratados los establecimientos indígenas cuando se trata de inversiones en infraestructura escolar.
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“Cuando nosotros hacemos nuestra microplanificación, se nos deja en último lugar y se priorizan otras instituciones del Estado, ya sea en zonas campesinas o urbanas, pero último quedan las indígenas”, asevera. Según el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), la microplanificación consiste en listar lo que la comunidad escolar considera como urgente, ya sea para la reparación de aulas, sanitarios, comedores o falta de muebles.
“Si es que uno no cierra las calles, no sale a manifestarse, prácticamente no se consigue intervención del Estado”.Alfredo Napoleón Torales, dirigente y consejero del Pueblo Aché en Curuguaty.
“Si es que uno no cierra las calles, no sale a manifestarse, prácticamente no se consigue intervención del Estado. Nuestras reivindicaciones prácticamente conseguimos de esta manera”, lamenta Napoleón Torales.
Sobre esta situación, esto es lo que revelan los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE):
- 475 comunidades indígenas reportaron tener problemas de infraestructura educativa.
- 167 indicaron falencias en paredes, techos o pisos precarios, del total de 475.
- 284 afirmaron que necesitan más aulas
- 169 reportaron falta de agua.
El último censo se realizó en el 2022 y sus resultados fueron publicados oficialmente en el 2025.
Recorte oficial: El Congreso aprobó solo el 14% del presupuesto exigido
Desde hace dos años que el Consejo pide al Congreso Nacional la aprobación de G. 21.000 millones para cubrir rubros docentes en comunidades de los 19 pueblos indígenas, no obstante, en 2025 los senadores y diputados decidieron aprobar apenas G. 3.000 millones para maestros de grado y horas cátedra en 684 escuelas indígenas que registra el MEC.
La cifra de G. 3.000 millones representa al 14% de lo que realmente necesitan estos centros escolares, según los educadores indígenas. Pero el asunto no termina ahí. Este ínfimo recurso para rubros docentes aún no fue desembolsado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
“Lo que nos indicaron del Gobierno ahora es que tienen para 70 rubros de aula a nivel país, eso seguramente va a alcanzar entre 2 a 3 rubros por cada departamento. Nosotros necesitamos de ese apoyo, tenemos todavía escuelas en las comunidades indígenas con plurigrado o multigrado, lo que implica que un docente lleva todos los grados en una escuela”, remarca Napoleón Torales.
Con este déficit, agregan que escuelas y colegios se mantienen con multigrados o sin clases por la falta de docentes catedráticos.
El drama de migrar o caminar 50 kilómetros por falta de colegios
La discriminación hacia los pueblos indígenas también se traduce en la falta de más colegios, o sea, de ofertas en la educación media, para que los adolescentes puedan culminar al menos los 12 años de escolaridad esperados desde el primer grado hasta el tercer año de lo que antes se denominaba secundaria.
“Yo soy de Itapúa y no tenemos colegios (indígenas) en todo el departamento, ni siquiera colegio normal en muchas comunidades alejadas. Nos ofrecen educación media abierta para paliar esa situación”, explica Germán Ayala.
Alumnos recorren hasta 50 kilómetros para ir al colegio, fuera de las comunidadesMaría Concepción Flores, directora de una escuela Mbya Guaraní en Mariscal Estigarribia.
María Concepción Flores, representante Mbya Guaraní y directora de una escuela en el departamento de Mariscal Estigarribia, describe esta dura realidad: “Los alumnos que tienen colegios cerca, van sin tantos inconvenientes, otros recorren 40 o 50 kilómetros para ir al colegio, fuera de las comunidades, pagar hospedaje si no hay otra forma de convivir”, afirma.
En otros casos, las familias deciden abandonar sus comunidades y migrar definitivamente a otras zonas para que los hijos puedan culminar la secundaria. O, directamente, se dan situaciones de abandono escolar, confirma la educadora.
Hambre Cero: cuando las promesas del Gobierno no llegan
El 20 de mayo salió a la luz una noticia desgarradora. Luego de tres meses del inicio de clases, estudiantes de la Escuela Básica N.º 14.946 “Riacho González”, de Puerto Pinasco, departamento de Presidente Hayes seguían sin recibir los platos del programa Hambre Cero, que el Gobierno prometió para todas las escuelas públicas del territorio nacional.
Recién tras largas denuncias y publicaciones en medios de prensa, el Ministerio de Desarrollo Social (MDS), a cargo de Tadeo Rojas, informó que estaban regularizando la situación. El Estado alegó fallas en el sistema del Registro Único del Estudiante (RUE), lo que bloqueó la distribución de alimentos en ese sitio.
Pero estos problemas no solo son frecuentes en las escuelas indígenas, sino que según los docentes, son pocas las instituciones del sector que reciben los alimentos, que según el Gobierno llegan a 1.050.000 escolares de todo el país.
“Algunas escuelas indígenas siguen sin recibir el almuerzo escolar de Hambre Cero. Los niños esperan todavía su almuerzo y su merienda”, aseguró Victoriano Ruíz, docente de la comunidad Sanapaná, en el distrito de Teniente Irala Fernández, departamento de Presidente Hayes.
Aislamiento y precariedad: Por qué los alimentos no llegan o se pudren
Los profesores de las comunidades indígenas, manifiestan que además de no recibir los alimentos del plan Hambre Cero en sus escuelas, también tienen algunos inconvenientes de infraestructura para conservar los alimentos:
- La falta de conexión eléctrica para conservar los alimentos perecederos.
- Falta de caminos públicos para recibir a los distribuidores.
- caminos privados que bloquean el paso de camiones distribuidores
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Pero entre los centros educativos que sí reciben los insumos, también tienen dramas como frutas y verduras que llegan descompuestas y escasos caminos públicos para que pasen los camiones distribuidores. Los caminos que son “privados” dificultan el paso de estos vehículos.
El Consejo Nacional de Educación Indígena exige al Gobierno, a los poderes del Estado, mayor compromiso para asumir mejoras y dotar de mayores recursos a las escuelas de todos los pueblos.