Asunción vive un colapso crónico del transporte convencional que convierte las calles en un caos cotidiano y a cualquier hora. A la asfixia vehicular se suma pésimo estado de los caminódromos, que aunque se emplean para caminar en realidad son bicisendas, como es el caso de la ciclovía de Boggiani. Esto desnuda la urgencia de repensar la movilidad activa, las veredas y la supervivencia urbana en la capital.
Manual de Diseño Urbano en Asunción: el nuevo plan para rescatar las veredas y priorizar al peatón
En ese marco, surgió la reciente publicación del Manual de Diseño Urbano del Centro Histórico de Asunción, marcando un punto de inflexión normativo al establecer criterios estrictos de accesibilidad, veredas unificadas y prioridad peatonal financiados con apoyo internacional.
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Aunque estas disposiciones apuntan inicialmente al casco histórico, exigen replantear de manera urgente la infraestructura de toda la capital y sus áreas de influencia ante el colapso vial cotidiano.
La necesidad de contar con espacios seguros para la movilidad alternativa deja de ser una opción paisajística para convertirse en una exigencia de salud pública, requiriendo replicar corredores peatonales y caminódromos funcionales.
Ciclovía de Boggiani: la alternativa masiva que usan a diario cientos de trabajadores
Ante la ausencia de espacios para peatones, la ciclovía de la avenida Boggiani, inaugurada a fines del siglo pasado, surge como una alternativa viable donde cientos de ciudadanos caminan a diario para llegar a sus lugares de trabajo o estudio.
“Yo vengo justo para trabajar”, cuenta Rocío, usuaria cotidiana del espacio. “Muchísima gente utiliza este trayecto como una alternativa de movilidad para llegar a sus empleos sin depender de otros medios de transporte”, relata.
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Como ella, María Gloria, otra ciudadana, cuenta que son varios los asuncenos y habitantes del área metropolitana que aprovechan el paseo para trasladarse a pie, en bicicleta o en monopatines hacia sus puestos laborales.
Estas opciones de movilidad alternativa no solo permiten ahorrar costos en pasajes y reducir el estrés del tráfico, sino que fomentan la actividad física diaria y el cuidado ambiental.
Asunción frente al espejo de Barcelona: urbanismo y calidad de vida
El contraste entre la planificación urbana internacional y el abandono local queda en evidencia a través de la perspectiva de ciudadanos que experimentan ambos modelos de gestión.
Carlos, paraguayo residente en Barcelona desde hace dos décadas, expuso que las diferencias de realidades son notorias. “Allá el tráfico es más fluido. Hay muchos medios de transporte, incluso alternativos al terrestre; hay subterráneos, trenes, tranvías, buses y bicisendas”, destaca.
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Mientras las ciudades europeas potencian la movilidad activa y el transporte eficiente, en Asunción la regla general para el transeúnte sigue siendo profundamente hostil.
“Acá, si no tenés auto estás jodido y además tenés que lidiar con el tráfico”, sentencia Carlos, con una lapidaria frase que resume sentir general de quienes intentan desplazarse sin vehículo propio en la capital.
Tráfico insoportable y “urbanismo cero”: la odisea de ingresar en auto a Asunción
La falta de planificación integral repercute directamente en los tiempos de traslado y en los niveles de ansiedad de las familias trabajadoras del área metropolitana.
Aida, tía de Carlos, relata la odisea de trasladar a su hijo al colegio desde Luque hasta Asunción: “¿Sabes cuánto tiempo nos demora llegar? Una hora y veinte minutos. ¿Te podés imaginar? Ya llegamos todos estresados”, lamenta.
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A esta pesadilla vehicular se suma la nula infraestructura peatonal que denuncian de forma constante los usuarios de las aceras capitalinas.
“Barcelona es una ciudad en la que uno puede caminar, pero acá en Asunción no. No se puede caminar, pero en ninguna ciudad del país se puede caminar, ¿sabes por qué? Porque en urbanismo sacamos cero también, no tenemos veredas”, sentencia Aida.
De aquel viejo tranvía a 1997: la historia secreta detrás de la ciclovía de Boggiani
La historia del actual paseo central de la avenida Guido Boggiani hunde sus raíces en el desarrollo histórico del transporte público de Asunción.
Este espacio verde utiliza el trayecto original del antiguo Tranvía número 10, que conectaba Asunción con Fernando de la Mora hasta el cese de su servicio en 1996.
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Ante la necesidad de espacios verdes, la vía fue inaugurada oficialmente el 16 de octubre de 1997 bajo la administración del entonces presidente Juan Carlos Wasmosy (ANR) y el intendente Martín Burt (PLRA).
En su origen, el proyecto fue concebido estrictamente como una vía verde de uso exclusivo para ciclistas en el tramo comprendido entre las avenidas República Argentina y Eusebio Ayala.
Entre baches y cloacas: el franco abandono municipal de un pulmón verde vital
Con el paso de los años, el diseño original se transformó en un espacio de uso mixto desordenado, compartido de manera improvisada por peatones, mascotas y vehículos. A este desorden se suma la presencia de puestos informales, como los ubicados en inmediaciones de Identificaciones de la Policía Nacional.
Pese a conservar el atractivo natural de una gran cantidad de sombra y árboles nativos, la infraestructura actual sufre un franco abandono institucional en varios tramos. Los que no están destruidos, en su mayoría, son sostenidos por el padrinazgo de empresas privadas.
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Los usuarios denuncian que la falta de mantenimiento municipal constante convierte al trayecto en una auténtica pista de obstáculos plagada de baches, suciedad y cloacas abiertas.
La recuperación y expansión de este tipo de caminódromos urbanos representa una asignatura pendiente e impostergable para que Asunción deje de darle la espalda a los peatones. ¿Y vos, irías caminando a trabajar si existieran más alternativas como esta?