El viacrucis sobre el asfalto: continúan las reguladas en Asunción y Central

Continúan las reguladas: miles de personas deben aguardar por horas en paradas improvisadas
Continúan las reguladas: miles de personas deben aguardar por horas en paradas improvisadasBrian CáceresABC TV

Los equipos de ABC TV recorrieron los accesos a Asunción, el microcentro y los rincones del área metropolitana y encontraron una misma escena repetida como un bucle amargo: hileras de trabajadores aguardando en silencio ante la nada, devorados por la incertidumbre, la llegada de un ómnibus que los lleve a destino.

Mientras desde los escritorios de Cetrapam se ensayan excusas tecnócratas y el Gobierno observa con una indolencia que roza el abandono, miles de ciudadanos libran una batalla silenciosa antes de que salga el sol.

Las paradas amanecen abarrotadas, pero en los rostros hay soledad. La angustia es un sentimiento colectivo y un pensamiento atraviesa las mentes de todos: “No puedo llegar tarde; si llego tarde, me descuentan”.

Antes de que amanezca, cientos de trabajadores esperan un ómnibus para llegar a tiempo a sus trabajos
Antes de que amanezca, cientos de trabajadores esperan un ómnibus para llegar a tiempo a sus trabajos

Son hombres y mujeres que salen para ir a trabajar en la penumbra de la madrugada para terminar de pie, casi al borde del asfalto, disputándoles el espacio a los vehículos en paradas improvisadas que no ofrecen refugio ni seguridad. Para muchos, el trayecto es una odisea de dos o tres trasbordos; para todos, una prueba de resistencia física y mental.

Pagar mucho o sufrir descuentos

El reloj no perdona y la desesperación crece con cada minuto de retraso. La única salida roza la resignación: recurrir a las plataformas de viaje. Pero la tecnología no consuela el bolsillo; pagar hasta 30 veces el valor de un pasaje normal es un golpe demoledor para la economía familiar, un lujo forzado para no perder el empleo.

En algunos casos, los usurarios ni siquiera cuentan con un sitio decente en donde aguardar
En algunos casos, los usurarios ni siquiera cuentan con un sitio decente en donde aguardar

En las esquinas florece una solidaridad de trinchera: desconocidos que comparten itinerario organizan un carpooling improvisado para dividir la tarifa y amortiguar el impacto. Funciona como un salvavidas de un día, pero nadie puede costearse el mes entero a ese ritmo.

La frialdad de las cifras frente a la calzada

En el otro extremo de la realidad, el Centro de Empresarios del Transporte de Pasajeros del Área Metropolitana (Cetrapam) ofrece explicaciones calculadas.

Según el gremio, desplegar toda la flota para cubrir únicamente las horas pico significaría hacer circular buses semivacíos durante el resto de la jornada, lo que dispararía los costos operativos y socavaría la “eficiencia del sistema”. Argumentan la necesidad de un “equilibrio técnico” para no comprometer la continuidad del servicio.

Continúan las reguladas de ómnibus. Parada sobre la ruta Transchaco
La ruta Transchaco es uno de los puntos en donde se encuentra más aglomeración de pasajeros que esperan un ómnibus

Pero en la calle, las ecuaciones matemáticas no pagan el pan ni justifican el desamparo. Entre la retórica empresarial y la tibieza de un Estado que observa hacia otro lado, el trabajador sigue ahí: atrapado a la intemperie, viendo pasar el tiempo y pagando con su propia dignidad el costo de un sistema roto.