Una galería de fotos del Ministerio de Defensa Nacional y una placa incluye los nombres de los militares rusos que defendieron y murieron en defensa de la soberanía nacional, durante la Guerra de Chaco (1932-1935).
Igor Fleischer, siendo presidente de la Asociación de Rusos y Descendientes en Paraguay, fue el impulsor de la galería de fotos en 2017, ocasión en que relató que muchos profesionales debieron buscarse otro oficio, tuvieron que reinventarse, pero en el caso de los militares ellos no dudaron en enrolarse al Ejército para la defensa del Chaco.
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“Para ellos, vestir nuevamente el uniforme, usar la gorra y llevar la estrella en el hombro era lo máximo y se alistaron y varios de ellos murieron por el Paraguay”, a decir de Fleischer. Los rusos blancos encontraron en el Paraguay su segunda patria y la defendieron como tal.

Los rusos de Boquerón
En su trabajo Participación de los Oficiales Rusos Blancos Voluntarios en la Guerra del Chaco la Arq. Lucía Guióvine Gramatchicoff, estudiosa de la presencia de los rusos en Paraguay, halla siete nombres de oficiales rusos blancos que estuvieron en la Batalla de Boquerón, desarrollada del 8 al 19 de septiembre de 1932.
“No podemos decir que la victoria fue un logro de los Oficiales Voluntarios Rusos Blancos, pero sí podemos asegurar que tuvieron una importante participación. Es muy conocido el heroísmo del Cap. HC Basilio Serebriakoff que entregó su vida por heridas de guerra”, afirma.

Agrega que fue el primer oficial ruso blanco que regó con su sangre el suelo chaqueño en defensa de su segunda patria, el Paraguay.
Los siete que conforman la lista son:
Gral. de Div. HC Juan Belaieff
Cnel. de Sanidad HC Dr. Arturo Weiss
Cap. de Caballería HC Jorge Butlerov
Cap. HC Basilio Serebriakoff
Cap. de Caballería HC Boris Kassianoff
Cap. de Artillería HC Igor Orangerieff
Tte. 1° HC León Orangerieff.

Dos hermanos militares
En el mes de agosto de 1932 se formó el Regimiento de Infantería N° 6 Boquerón (R.I. 6) con los cadetes de la Escuela Militar. Entre los oficiales de planta de ese regimiento estaba el Capitán Igor Orangerieff y entre los oficiales de la Sección de Ametralladoras Pesadas se encontraba el Tte. 1° Leon Orangerieff. Ambos fueron hermanos y llegaron juntos al Paraguay a fines de 1926.

Fueron parte de los 12 técnicos militares que el Gobierno le autorizó al General Belaieff a invitar. Incluso, participaron en la fundación de fortines antes de la Guerra del Chaco, según los datos de la Arq. Gióvine.

El primer ruso que cayó en combate
En Boquerón también estuvo el Cap. de Caballería Basilio Orefiev de Serebriakoff, Comandante del Tercer Batallón del R.I. 2 Ytororó.
Fue el primer ruso blanco muerto en el campo de batalla y se le atribuye la famosa frase “lindo día para morir”.
“En la noche del 23 de septiembre se produjo un ataque nocturno donde estaba situado el Tercer Batallón del R.I. 2 Ytororo al mando del Cap. Basilio Orefiev de Serebriakoff, quien según contaban admirados los que participaron, recorría la improvisada línea de su tropa sin tomar ninguna precaución y en los días subsiguientes dirigía personalmente la acción, allí donde creía que era más peligrosa la acometida enemiga. Cuando sus subordinados le observaban que podía ser alcanzado fácilmente por balas perdidas contestaba: ¡Oh!, no es día todavía para morir!. Muy pronto se granjeó la simpatía, el respeto y admiración de los oficiales y tropas a sus órdenes”, refiere Gióvine.
Para el ataque a Boquerón el día 28 de septiembre -sigue la investigadora-, el Batallón del Cap. Serebriakoff recibió la misión de asaltar la posición enemiga, pero éste por el problema del idioma no entendió bien la misión, por lo que fue observado por su superior, a lo que Serebriakoff contestó enojado que él era un oficial europeo que había actuado en la Guerra Mundial y estaba acostumbrado a recibir órdenes claras y concretas y eso exigía para poder cumplir.

El Cnel. Carlos Fernández en su libro “Boquerón” relata el episodio: “Era magnífica y subyugante aquella escena, de partir impávidos hacia la muerte nuestros ignotos mocetones del Tercer Batallón del R.I. 2 Ytororó, cuyas bayonetas relucían heridas por el sol. Era como un nimbo de luz, un halo ondulante de refulgentes aceros que aureolaba las erguidas siluetas de los bravos soldados marchando serenos detrás de su Capitán, a la voz sin titubeo de: ¡Adelante, Paraguayos! ¡A Boquerón!”.
“Llegando a unos 30 metros, quizá menos, el Capitán Serebriakoff lanzó un vibrante grito: ¡Al asalto! Viva el Paraguay! Precipitándose luego hacia las defensas de talas. A este grito reaccionó el enemigo recibiendo a los asaltantes con el fuego de sus automáticas a quemarropa, cayendo mortalmente herido, el Capitán Serebriakoff”.
“Algunos oficiales refirieron aquel mismo momento, que antes de emprender la marcha triunfal y después de admirar el límpido cielo de esa mañana, como presintiendo su muerte cercana, había exclamado: ¡Lindo día para morir!”.
Lucía Gióvine agrega a este relato de Fernández que el Capitán Serebriakoff ofreció su vida por la causa nacional, sin haber sido incorporado oficialmente al Ejército Paraguayo. Sin embargo, el 14 de noviembre de 1932, siendo un deber de justicia premiar el brillante comportamiento del Oficial ruso caído heroicamente en Boquerón, le fue conferido el Grado de Mayor (HC) del Ejército Nacional.
Después de Boquerón se sumaron más
La investigación de Gióvine señala que después de la Batalla de Boquerón fueron adscriptos al Escuadrón Butlerov del R.C. 2 Cnel. Toledo, los Capitanes rusos Sergio Salaskin y Nicolás Chircoff.
Cuando en octubre de 1932 se formó el Regimiento de Caballería N° 7 San Martín, en su mayoría con oficiales argentinos residentes en Paraguay, entre sus filas se encontraba el Oficial ruso Cap. de Caballería Nicolás Korsakoff.

Otro aporte ruso importante ese mismo mes fue el del ruso el Cap. Nicolás Hodoley, comandente de un Escuadrón del R.C. 1 Valois Rivarola, quien había salido con su Escuadrón del Fortín Corrales y tras encontrar el camino que unía los fortines bolivianos Jayucubas - Platanillos instaló un teléfono mediante el cual escuchaban las conversaciones de los bolivianos.
Este mismo escuadrón estuvo acompañado por el Cap. Nicolás Goldschmidt, quien desde el 15 de julio de 1932 estaba en el Chaco como Jefe de la Sección Cartografía del Primer Cuerpo de Ejército.
(Fotografías: Gentileza de la Arq. Lucía Gióvine).
