Durante la celebración de la solemnidad de Todos los Santos en la Parroquia Santuario Nuestra Señora del Rosario de Luque, Monseñor Gabriel Escobar Ayala, obispo auxiliar de Asunción, dirigió un mensaje centrado en las urgencias y carencias que afectan de manera directa a la sociedad paraguaya.
En su alocución, la autoridad eclesiástica enfatizó que la fe y la vocación de santidad no pueden desligarse de las responsabilidades ciudadanas ni del compromiso con el bienestar común de la población.
El religioso centró su exposición en las brechas socioeconómicas y la fragilidad institucional del país. Hizo hincapié en la dramática situación de más de 3.700 familias de los departamentos de Misiones y Ñeembucú que sufrieron las consecuencias de las inundaciones y crecidas de los ríos, señalando que la asistencia a los afectados exige un acompañamiento integral y sostenido.
Asimismo, hizo referencia a los recientes reclamos en el sector sanitario, evidenciados en la huelga de bioquímicos, para alertar sobre la necesidad urgente de resolver las deficiencias en la gestión de la salud pública, garantizar un trato digno a los trabajadores y asegurar la provisión efectiva de servicios a los pacientes.
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En materia económica y de previsión, la homilía subrayó que el cumplimiento en el pago de salarios y haberes a jubilados y adultos mayores debe asumirse como un deber ético fundamental del Estado para asegurar la protección social, y no únicamente como una gestión administrativa.
A su vez, el obispo criticó duramente la persistencia de la corrupción y la impunidad en la función pública, demandando que los recursos del Estado se destinen a infraestructura, salud y educación de calidad en lugar de privilegiar a sectores de poder.
En el ámbito de la convivencia vial, llamó la atención sobre las altas cifras de accidentes y fatalidades en el tránsito, calificando el respeto a las normas y la prudencia en las rutas como una manifestación concreta de la preservación de la vida.
Orientación a la feligresía y coherencia de vida
En una segunda dimensión dirigida a los fieles católicos, Monseñor Escobar instó a la comunidad a desmitificar la santidad y comprenderla como una práctica cotidiana accesible para cualquier ciudadano, desde trabajadores, docentes y profesionales de la salud hasta padres de familia, mediante el servicio y la honestidad.
El prelado recalcó a los asistentes que no resulta admisible mantener una postura piadosa durante los cultos dominicales mientras en la cotidianidad se incurre en prácticas deshonestas, indiferencia hacia el necesitado o actos de corrupción.
Finalmente, el mensaje invitó a los creyentes a asumir las bienaventuranzas evangélicas como una hoja de ruta ética para la transformación del entorno social, orientando las acciones de la feligresía hacia la paz, la justicia y la solidaridad activa en favor de los sectores más desprotegidos.
