El sueño de volar en dos ruedas

ENCARNACIÓN. Un joven ecuatoriano, Jackson Zamora (36) cumple su sueño de "volar en dos ruedas" y recorrer el continente americano a bordo de su motocicleta, mientras recoge testimonios y experiencias que serán traducidos en un libro al final del periplo.

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“Mi motivación es compartir con la gente que se debe tener el coraje de vivir tal como uno es, hacer el camino según su ritmo, emprender su vuelo”, sostiene.

Locuaz y expresivo, Jackson aclara: "no soy un mochilero con moto, sino un viajero en aprendizaje y acumulando experiencias". Busco con este viaje establecer contactos para un mejoramiento de mis condiciones de vida, humildemente. Después de este viaje quiero aprovechar la experiencia adquirida, mirar hacia un modo de vida que me permita hacer lo que me gusta, que es viajar, y dedicarme al turismo guiado, sostiene.

A finales de noviembre del año pasado el viajero partió a bordo de su motocicleta, una Honda 750 cc, desde su ciudad natal, Ambato, ubicada a unos 100 kilómetros al sur de Quito, capital de Ecuador, y no muy lejos del volcán Cotopaxi. Una cooperativa de su comunidad, Mushuc Runa (hombre nuevo, en quechua), le ayudó para adquirir la motocicleta.

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De Ecuador pasé a Colombia, luego Perú, Brasil y Bolivia, desde ingresó a Paraguay. En la ruta Transchaco tuvo un pequeño accidente con la moto, que le provocó la rotura del guardabarros delantero entre otros daños que, por suerte, dice, fueron menores. El viernes pasado llegó a Encarnación, "ciudad que, por cierto, me cautivó, particularmente por la calidad y belleza de su gente", dijo, y desde aquí emprendió "vuelo" hacia Ciudad del Este -hoy domingo- con la idea de cruzar al Brasil nuevamente. De Brasil quiero recorrer sus 27 estados. Tengo ya recorrido todos los del norte, y me faltan los del sur, por eso ahora voy al Brasil, de ahí paso a Uruguay, luego Argentina, donde intentaré llegar hasta Hushuaia, aunque ahora sería un poco difícil porque llega el invierno, y desde Argentina comenzaré a remontar hacia el norte a través de Chile, luego Perú, y regresar de nuevo a Ecuador, desde donde iniciar la gira por América del Norte hasta llegar a Alaska. Hasta ahora llevo transitados unos 36.000 kilómetros, y en esta primera fase del proyecto tengo previsto hacer un recorrido de 100.000 kilómetros, acotó.

El proyecto, sin embargo, es mucho más ambicioso, según dijo, pues tiene previsto recorrer los cinco continentes. Una vez que termine el recorrido de América me voy a trasladar a Europa, como el próximo punto. La idea es recorrer los cinco continentes y culminar la gira para el año 2018, puntualizó.

Jackson se define como un “sobreviviente recursivo”, y mediante eso está logrando su objetivo con el mínimo de recursos disponibles. Viajo gastando lo mínimo, y, como me gusta hablar, siempre estoy encontrando gente dispuesta a ayudar, sostiene

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Una forma de obtener recursos es a través de charlas motivacionales que ofrece en escuelas públicas o centros donde trabajan con chicos con problemas que va encontrando a su paso. No cobro por las charlas, pero esta posibilidad de estar en contacto con la gente, con instituciones, me permiten recibir retribuciones ya sea mediante combustibles que me regalan, o comida. Muchas veces ocurre que me encuentran en una estación de servicios, y me llenan el tanque de combustible. Otras veces me invitan a comer, a quedarme a dormir en algún lugar.

En mis charlas -señala- me gusta poner el acento en que se debe tener el coraje de vivir la vida, de animarse a la aventura de vivir. Muchas veces uno encuentra muchos “no” en la vida, pero debemos tener el valor y la sabiduría de convertir esos “No” en Sí”. Cuando iba a emprender el viaje yo tuve la oposición de mi propia familia, mis padres y hermanos, quienes luego de ver el desarrollo de mi experiencia, su “NO” inicial se convirtió en un “SI”, y ahora son mis principales soportes, junto con mis hijas, Brithanny (16 ) y Emily (14), quienes desde un primer momento me apoyaron decididamente. Sus padres, sus siete hermanos y sus hijas viven en Ambato, Ecuador. Sus hijas son el contacto con el mundo, durante el periplo, a través de internet. Ambas fueron educadas en un espíritu de libertad, para que sean libres y se animen a echar vuelo, dijo.

Desde el punto de encuentro para la entrevista, frente a los íconos de esta ciudad que son el viejo molino harinero San José y el silo de granos, con un entusiasmo y optimismo a toda prueba, Jackson Zamora se despidió de dos amigos que hizo durante su breve estadía en Encarnación, Sandra Cáceres y Hernán González, y emprendió el "vuelo" hacia su próximo destino, el sur de Brasil.

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