Misericordia y oración en Cuaresma

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Mons. Edmundo Valenzuela presidió la misa en la Catedral Metropolitana, con motivo del inicio de la Cuaresma. Invitó a los fieles a obras de misericordia y oración.

Practicar obras de misericordia y de caridad con los más pobres, los indígenas y con quienes están en las cárceles, pidió el arzobispo coadjutor de Asunción, Mons. Edmundo Valenzuela, en la misa que presidió en la Catedral Metropolitana con motivo del inicio de la Cuaresma, que es el tiempo de preparación para la Pascua de Resurrección.

Una buena cantidad de gente participa de la misa en el principal templo capitalino, reportó Aníbal Velázquez, periodista de ABC Color. Al término de la misa, el obispo y los concelebrantes impusieron a los presentes las cenizas, que es una práctica antigua utilizada para demostrar que los creyentes están en penitencia.

En otro momento, el obispo dijo: “Muchos piensan que la Cuaresma es de dolor, de pena, de tristeza; sin embargo, debe ser de mucha alegría para el católico, y de silencio. Es decir, una alegría interna. La Cuaresma pide volver a Dios y se debe hacer con la interioridad”.

También señaló que “nuestra condición de pecador nos hace frágiles; por eso Dios nos invita a volver a él para ser hombres nuevos. Recordó que cuando la vida no está en el camino de Dios, sufrimos cansancio, las penas, el estrés, y si Dios, en cambio, está en nosotros, no sufriremos estos cansancios”.

Invitó a cada uno a ser tocados por Dios, que nos purifique de nuestros pecados y de las injusticias. “Jesús denunció la hipocresía de su generación, y muchas veces nosotros también queremos hacer como aquellos hipócritas; católicos de novenarios, fiestas patronales o de Semana Santa. Y, al contrario, debemos ser católicos de corazón, comprometidos en la realidad social y en la vida de la Iglesia”.

Finalmente, reiteró que la Cuaresma es una invitación a la oración, a la penitencia y a la práctica de la misericordia. A partir de esta celebración, la Iglesia se prepara con jornadas penitenciales para la Semana Santa, y luego para la Pascua de Resurrección.