Según el jefe regional, estos remanentes de semillas de algodón no se pueden sacar del depósito por un proceso judicial.
Unos 470.000 kilos de remanentes de semillas de algodón están en el depósito del Senave en San Ignacio desde el año 1996, y pese a las denuncias de autoridades, las bolsas de semillas siguen ocupando un espacio importante en el depósito.
En 2010, estando en función de gobernador Víctor Hugo Pereira, a raíz de la preocupación de los vecinos, el mismo había formulado una denuncia ante el Ministerio Público para que se pueda sacar las semillas del lugar, pero dicha denuncia evidentemente no avanzó.
En una entrevista, Pablino Galarza Soler, jefe regional del Senave en Misiones, manifestó que desde el año 1996 estas semillas están en el depósito y que en el año 1998 se hizo una subasta pública a través de un decreto. En ese entonces fue adquirida por Daniel Fariña una cantidad considerable de semillas que supuestamente iba a utilizar como combustible, pero posteriormente Fariña tuvo problemas para retirar las semillas y este caso se judicializó, quedando una cantidad importante de semillas en depósitos de Asunción , Paraguarí y San Ignacio.
Por orden de la Fiscalía, las bolsas de semillas de algodón están cubiertas con carpas en este depósito. Las bolsas están totalmente aisladas de las otras semillas tratadas en este depósito. "Ya en más de una ocasión, la Fiscalía visitó el depósito”, remarcó Soler.
El jefe departamental del Senave comentó que ya se hicieron algunos estudios por el Instituto Nacional de Tecnología y Normalización (INTN). Dicha institución se encargó de la realización del estudio sobre residuos de plaguicidas, y el resultado sólo lo maneja la gente de la oficina central de la institución.
Por su parte, la Dirección de Semilla realizó el estudio sobre el poder germinativo.
El depósito del Senave en San Ignacio está instalado en una zona muy poblada y los vecinos temen que la permanencia de esas bolsas de semillas de algodón puedan perjudicar la salud de la población, aunque no se ha detectado todavía un caso que demuestre a través de estudios resultados negativos derivados de las permanencias o consecuencias de las semillas obsoletas.
Según manifestó Pablino Soler, algunos funcionarios del depósito han trabajado más de 20 años en el lugar y nunca -hasta hoy- mostraron síntomas que podrían ser consecuencia de la permanencia de las semillas de algodón.
