Los explosivistas revisaron la bolsa y también el resto de la residencia, pero no encontraron explosivos.
El temor que se tenía era que el bulto que los asaltantes dejaron bajo la cama de Gregorio Mateo contuviese algún explosivo. Sin embargo, ello quedó descartado tras la revisión.
La Policía señala que los asaltantes se habrían llevado una caja fuerte y que conocían perfectamente el manejo cotidiano de la familia.
Los asaltantes sabían que en el lugar había cámaras y por tal razón actuaron con capuchas, para no ser reconocidos.
