"Si los pacientes se sienten muy limitados por las molestias, por supuesto que hay que entenderlo como una enfermedad", explica la especialista Dagmar Mainz. Lo más importante es, sobre todo, que el paciente sienta que lo toman en serio aunque no haya una causa clara de su malestar.
Muchas veces esos trastornos se llaman dispepsia funcional, que puede tener causas psíquicas. Esto no significa que el paciente esté imaginando su malestar, sino que percibe ciertas cosas con mayor intensidad que otras personas.
Cuando uno come algo, el estómago y el intestino se dilatan. A la mayoría de las personas eso no le molesta, pero a otras les resulta muy incómodo o hasta doloroso. También están los casos que presentan mucosas sensibles.
Mainz dice que a muchos pacientes los alivia saber que no tienen nada grave. Pero si las molestias persisten, pueden optar por aplicar "aceite de menta, aceite de comino o medicamentos preparados a base de la flor iberis amara, que suele aliviar a muchos pacientes con dispepsia.
Además, si está abierto a tratamientos alternativos, puede que los ejercicios de relajación ayuden. El entrenamiento autógeno ofrece varias opciones.
El uso de la medicina alternativa es algo de larga data para los paraguayos, gracias a nuestro legado guaraní. Aquí para un malestar estomacal generalmente se impone el boldo, o para los más atrevidos el Jaguarete ka`a. Igualmente el terere también puede ayudar. Incluso para los más jóvenes o afines a la tecnología, incluso existe una aplicación móvil donde figuran todas las propiedades de las hierbas refrescantes y sus posibles convinaciones.
