Presentan la historia del batiburrillo

SAN JUAN BAUTISTA. Mañana, sábado, a las 18:30, en el salón de la Secretaría de Tributación de esta ciudad se llevará a cabo la exposición de fotografías de la historia del batiburrillo y de la familia Sasiaín y Zubillaga.

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Los descendientes de don Sebastián Sasiaín y Zubillaga presentarán el batiburrillo en las dos versiones: el menú típico de la región vasca de España, traído por Sasiaín en base a menudencias de oveja y cerdo; y la versión sanjuanina, en base a las churas del vacuno.

Organiza el evento el Centro de Educación Creativa (CEC) de San Juan Bautista y la familia Sasiaín. Además de batiburrillo, habrá siriki, un aperitivo que también fue preparado por Sasiaín y Zubillaga.

Los presentes y turistas podrán degustar el plato típico en las dos versiones, y en ese ínterin podrán ver la muestra de fotografías acerca de Sebastián Sasiaín y su esposa doña Brígida Zubia Erostarbe, que vinieron a poblar San Juan Bautista en el año 1926.

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Uno de los nietos de don Sebastian Sasiaín, Numa Guillén Sasiaín, hizo una reseña de cómo llegaron a estas tierras su abuelo y las costumbres que trajo de la región vasca.

Explicó en el año 1926, su abuelo, don Sabastian Sasiaín, tuvo la idea de crear en el pueblo de San Juan Bautista, Misiones, un plato de entrada muy sabroso denominado “batiburrillo”, que es un picado de las vísceras de cerdo y de oveja, después de las menudencias del ganado vacuno.

Añade que en la estancia de don Lorenzo Irún Alegre y de su hermano don Ruperto Sasiaín y Zubillaga (hermano de Sebastián) al nacer la oveja se alimentaba exclusivamente con leche y, cuando ya tenía el peso ideal, don Sebastián se trasladaba a los establecimientos respectivos a faenarla a fin de preparar el batiburrillo.

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Del cerdo preparaba los famosos chorizos colorados, pancetas, jamón serrano, cocidos al humo y de las vísceras nunca faltaba un sabroso batiburrillo para compartir con sus paisanos y amigos que lo ayudaban, explicó Numa Guillen.

Los ingredientes del vasco fueron: corazón, riñón, lengua e hígado, un picado de estas vísceras conjuntamente con las siguientes verduras: cebolla, locote, mucho ajo, pimienta en grano, blanca o negra, aji picante ("puta parió", como lo denominaba el vasco), sal, grasa de cerdo o aceite de oliva.

Los primeros batiburrillos se cocinaban en un recipiente de cobre con el aceite o con la grasa de cerdo, se le agregaba mucho ajo, cebolla, locote, sal con todas la vísceras del animal faenado y se hervía durante varias horas, y luego se le agregaba la pimienta en grano, el ají o locote ky'yi, se iba probando y cuando se empieza a freír, se agrega el vino tinto y por ultimo el hígado unos veinte minutos antes de terminar la cocción. Posteriormente, lo deleitaban los paisanos con pan y vino.

El batiburrillo de ganado vacuno tuvo su presentación un tiempo después con la misma receta pero con el agregado y previa cocción del mondongo. Y esta receta llegó al pueblo por intermedio de los amigos don Jacildo Marín, Mamerto, Fredesvindo y Juan Romero, Cever Ramos, Nicolás Irún y sus hermanos Félix Lorenzo y José Tomás, además de Eduardo Vargas, entre otros, porque este acontecimiento era una fiesta entre vecinos.

Numa Guillén relató que ante la numerosa cantidad de personas que asistieron a la celebración religiosa, el intendente de entonces, don Juan Romero, donó tres novillos para el alimento de los asistentes y encomendó a don Sebastián que, con sus amigos, elaboren de las vísceras de dichos animales el batiburrillo.

Los vascos y paisanos acompañaban con vino en bota y pan, los vecinos, con vino y mandioca, la señora Brígida Zubia Erostarbe servía en cazuelas de barro tan exquisito plato.

Desde entonces se hizo tradición preparar en los grandes acontecimientos, como plato de entrada, este exquisito menú que es un legado a San Juan Bautista Misiones, como lo escribía en su libro Reminiscencias Sanjuaninas su actor Gregorio César Colmán: don Sebastián Sazaín y Zubillaga, de alma europea y corazón sanjuanino.

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