La joven murió a manos de su propia madre, Ana María Arnold Otto, quien la confundió con un ladrón y la mató de un balazo. El suceso ocurrió esta madrugada en la casa ubicada en avenida Bernardina Caballero y Calle Sin Nombre, en el barrio El Retiro de Posta Yvycuá en Capiatá.
Nayive, aparte de ser alumna universitaria, era también bombera voluntaria. Anoche le tocaba hacer su guardia, pero este jueves tenía un examen y necesitaba estudiar; por esa razón le pidió a su hermano, quien también es voluntario, que la cubriera.
Fue así que Nayive se quedó a estudiar para su prueba; sin embargo, ese cambio de planes iba a derivar en una serie de circunstancias con un desenlace fatal. La joven estudió hasta ya entrada la madrugada de este jueves y en un momento dado sintió sed, salió de su habitación y fue hasta la cocina.
En medio de la noche, Ana María se despertó y oyó ruidos en la casa; se asustó y pensó lo peor. La mujer tomó un revólver calibre 38 y se levantó para encarar al ladrón que ella creyó que ingresó a su vivienda.
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Nayive, sin apuros, bebía agua y pensaba en el examen sin darse cuenta de que su madre ya la estaba apuntando. Una detonación rompió el silencio y la joven cayó herida de muerte. Fue recién ahí que Ana María se percató de que cometió el peor de los errores de su vida.
Damián Otto, hemano de la víctima, sumido en el más profundo dolor, señaló tras lo ocurrido que su madre nunca tuvo la intención de matar a Nayive, ya que ella era la “princesita” de su mamá.
“Varias veces entraron a robarnos en casa, inclusive llevaron nuestro vehículo, por eso quizás mamá tenía miedo y tenía el arma. En la casa solo estaban Nayive, mamá y otra señora. Mi papá murió hace unos 5 años; solo eran mujeres en la casa, eso ayudó a que mamá tenga miedo”, dijo Damián.
Ana María Otto se encuentra detenida y debe declarar en la fiscalía. Ahora se expone a una imputación por homicidio.
