“Una coincidencia fatal”

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Como una fatal convergencia entre tiempo y espacio puede definirse la causa de la muerte del arquitecto Obdulio Ruiz Díaz y Carlos Alberto Samaniego, los paraguayos que murieron durante los atentados terroristas del 11 de setiembre en Estados Unidos.

Así lo definió Erasmo Ruiz Díaz, hermano del arquitecto Obdulio Ruiz Díaz, quien en conversación con ABC Color expresó que la muerte de su hermano fue “una fatal coincidencia”. Hoy se recuerda el 12º aniversario del atentado.

Obdulio, junto a otros dos compañeros suyos, estaban en el piso 107 de una de las torres gemelas, en esa mañana en que las gigantescas estructuras de hierro, vidrio y cemento irían a demolerse sobre miles de personas en Nueva York.

Era por una reunión de trabajo: tendría a su cargo la restauración del restaurante de lujo Ventanas en el Mundo, recuerda doce años después Erasmo, quien junto con su padre tuvieron la difícil tarea de reconocer el cuerpo de su único hermano.

“Justo ese día era la reunión y coincidió, y los tres compañeros de trabajo que fueron ahí para la reunión fallecieron”, rememora.

Obdulio viajó a los Estados Unidos en 1986, con el ideal de establecerse, y lo logró, sin imaginar que terminaría falleciendo en un atentado terrorista perpetrado por la organización paramilitar yihadista Al Qaeda.

Así como para Erasmo la muerte de Obdulio es algo que nunca logrará asimilar por completo, para María Eugenia Samaniego la muerte de su hijo Carlos Alberto es algo que la dejó “marcada” para toda la vida.

Carlos Alberto, cariñosamente conocido como Charlie, trabajaba en una compañía que estaba en el piso 104 de la torre, solo tres pisos más abajo que Obdulio. Tampoco este joven de 29 años encontró salida para salvarse.

Él era un joven que salía periódicamente a correr, era un muchacho “rápido” en palabras de su madre, y esa fue la luz de esperanza que en el momento del atentado le hizo pensar que su hijo quizás pudo escapar.

Más aún porque horas antes del atentado Charlie llamó a su casa y habló con su hermano menor, quien habría de ser la última persona de su familia con quien pudo conversar.

María Eugenia y Erasmo participan cada año de la ceremonia de recordación de los casi 3.000 fallecidos, entre quienes están sus seres queridos.

Ambos coinciden en que, con el tiempo, la cantidad de personas que participan de los actos conmemorativos varían mucho, aunque también están de acuerdo en que el sentimiento estando en ese lugar es el mismo que hace doce años.

Además de Obdulio y Charlie, otros dos compatriotas estuvieron ese día en las torres: uno de ellos fue Lourdes Beatriz Frutos Martínez, quien estaba en el piso 78, y un poco más arriba, en el 85, donde impactó uno de los aviones secuestrados por los terroristas, estaba Héctor Denis Jojot, quien escapó por la escalera de emergencia.