Marilin Vázquez, a sus 5 años, no esperó que algo tan insignificante haga la diferencia entre la vida y la muerte en su corta existencia. La pequeña, oriunda de San Juan Nepomuceno de Caazapá, hace cuatro meses acudió a consultar luego de experimentar convulsiones, cefalea, vómito, fiebre y dificultad al caminar.
Tras ingresar al Hospital Nacional de Itauguá, fue sometida a todo tipo de estudios y se le diagnosticó aspergillosis invasiva, causada por el hongo aspergillus, el cual atacó su cabeza y sus pulmones.
A través de tomografías de cráneo y tórax, los médicos observaron un tumor en su cabeza e hidrocefalia, además de tumoraciones en uno de los pulmones. Para salvarle la vida se la sometió a cinco neurocirugías y una cirugía toráxica, para lograr extraer la infección.
Sin embargo, su sufrimiento no terminó allí ya que el tratamiento para su patología se debe realizar a diario con un medicamento que no existe en Paraguay, denominado Voriconazol -un antimicótico-, el cual evita el avance del hongo en su pequeño cuerpo.
La fundación Santa Librada se encargó de ayudar a la pequeña proveyéndole el medicamento durante 21 días, debido al alto costo de la droga.
María Liz Vierci, gerente general de la citada fundación, comentó a ABC Digital que el Voriconazol es un medicamente extremadamente costoso y que no existe en ningúna farmacia del país, por lo que lo traían del exterior.
La niña necesita dos ampollas diarias y esas dosis tienen un costo de G. 3.400.000, lo que significa que en 10 días, el gasto llega a G. 34 millones para mantener con vida a Marilin. El hongo ya dejó secuelas en el cuerpo de la pequeña, quien no puede caminar por sí sola, pese a que mueve todas sus extremidades, además del daño cognitivo a raíz del tumor en su cerebro, comentó su médico tratante, Eduardo Jara.
“Es una enfermedad muy rara, es un germen agresivo y que ya dejó secuelas”, explica el médico a ABC Digital. El mismo señaló que ante la falencia del medicamento, recurrieron a otro antimicótico, el Anfotericina, durante dos meses, periodo en que el hongo retrocedió, pero poco tiempo después volvieron los síntomas.
Actualmente, Marilin, que es la última hija de una familia de escasos recursos de seis hermanos, se encuentra en estado de observación y prontamente será sometida a un estudio para verificar si el hongo llegó hasta la columna vertebral.
“El viernes conseguimos una resonancia magnética de la columna vertebral para ver si la enfermedad no afectó la médula. En caso de que haya afectado, el plan es iniciar el Voriconazol por vía oral, son comprimidos de 200 mg en vez de las ampollas”, comentó.
Marilin espera que alguien la ayude para seguir con su lucha por la vida, y las personas que deseen hacerlo pueden comunicarse con sus familiares al (0981) 741-578 y preguntar por la madre Elba Chamorro de Vázquez, o al (0971) 456-196, con la doctora Elvira Leguizamón, médica pediatra que cuida a Marilin.
