Marroquín quien fuera bautizado como Juan Pablo Escobar, se encuentra en el país para presentar su libro “Pablo Escobar: Mi Padre”, en la que además de dar a conocer su testimonio de vida apunta a desmentir las numerosas historias que se tejieron en torno a su padre, tal es el caso de la serie de la televisión, el Patrón del Mal, “la serie no representaba para nada la verdad de la historia, pretendían dejar a mi padre como el único responsable, si bien fue muy responsable pero en un contexto de una guerra”, recalcó.
El escritor señaló que esta guerra, además de causar numerosas muertes, ha dejado una herencia de violencia muy difícil de olvidar. Al mismo tiempo responsabilizó directamente a su abuela y un tío de ser los responsables de entregar a su padre, “de eso no tengo ninguna duda y son circunstancias que la describo con nivel de detalles, me dolió ver a mi abuela y mis tíos del lado del cartel de Cali presionando para que nos quitaran todos los bienes, no me explico cómo una madre puede vender a su propio hijo”.
Consultado acerca del fenómeno de la narcopolítica, Marroquín se mostró respetuoso de la situación interna de cada país, no obstante recalcó que ningún país del mundo puede afirmar estar libre del narcotráfico y cree que la situación puede seguir empeorando si persiste la misma fórmula de combate al mismo.
Durante la charla con la emisora, sostuvo además que fue su padre el que se dejó atrapar por los organismos de seguridad cuando vio que la vida de su esposa e hijos corría peligro, hay muchas razones que lo confirman. “En 10 años nunca fue encontrado a pesar que era el hombre más buscado por las autoridades y rivales del narcotráfico, apareció en el día que nos tomaron de rehenes y prefirió dejarse encontrar y suicidarse”, manifestó.
Con respecto a la publicación, Marroquín afirmó que su intención de mostrar los extremos a los que puede llegar un ser humano y dejar en claro que a pesar de ser el hijo del patrón, no es responsable de la violencia ejercida por su padre, “yo también cometí el error de reaccionar con violencia verbal tras la muerte de mi padre, incluso amenacé al país, pero luego me arrepentí y me retracté porque siempre fui muy crítico de mi padre”.
A la edad de siete años tomó conocimiento de las actividades de Pablo Escobar, luego del asesinato del ministro Lara Bonilla, “a partir de ese momento comenzamos a vivir como bandidos al lado de mi padre, la familia entera parecía ser la culpable de esos hechos pero hoy quiero llevar un mensaje de paz y reflexión porque es una historia repetida en América Latina”.
Marroquín espera que su testimonio anime a los jóvenes a salirse de los malos pasos a los que lleva el narcotráfico, desmiente que la vida de narcos es puro glamour, “cuando la realidad que viví yo y mi padre fue muy contradictoria, estábamos llenos de dinero, pero sin libertad, no podíamos ni siquiera comprar un pan”, subrayó, en contacto con la 780 AM.
El joven también se refirió a la final de la Copa Libertadores disputada entre Nacional de Medellín y Olimpia en 1989, donde negó que su padre haya tenido algún tipo de influencia en el resultado final que coronó al equipo cafetero, primeramente porque Escobar Gaviria simpatizaba con el Independiente de Medellín, rival acérrimo del verdolaga.
Agregó que su relación con el deporte se limitó a la construcción de canchas con dinero del tráfico, dejando en claro una vez más sus contradiciones. Era un fanático del fútbol como cualquier otro, pero no era dueño de clubes ni representaba jugadores.
