Consolidación, escala y estrategia: el nuevo ciclo del mercado

El proceso de consolidación que se observa a nivel regional también empezó a tomar forma en Paraguay en 2025.
El proceso de consolidación que se observa a nivel regional también empezó a tomar forma en Paraguay en 2025.

Tras un 2024 de cautela, el mercado global de fusiones y adquisiciones volvió a acelerarse en 2025, impulsado por megaacuerdos, reordenamientos estratégicos y una lógica de crecimiento basada en escala y diversificación. América Latina no fue ajena a ese proceso, con menos operaciones pero mayores montos, mientras que en Paraguay comenzaron a verse movimientos de consolidación que marcan un punto de inflexión en la madurez del empresariado local.

Luego de un ejercicio anterior marcado por la prudencia general, el mercado global de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) volvió a ganar tracción en 2025. La actividad repuntó con fuerza, tanto en valor como en relevancia estratégica, impulsada por operaciones de gran escala y por la necesidad de reposicionar portafolios en un entorno económico todavía incierto, pero con mayor visibilidad que el año previo.

La vuelta de las operaciones de gran escala

De acuerdo con reportes internacionales del sector, el valor total de las operaciones a nivel mundial se ubicó cerca de los US$ 4,8 billones en 2025, con un crecimiento interanual superior al 30%, confirmando un cambio de ciclo. Más que un aumento indiscriminado del número de transacciones, lo que caracterizó al año fue el regreso de los megadeals (en contexto corporativo: megaacuerdos que implican transacciones empresariales gigantescas), concentrados en sectores clave como tecnología, infraestructura, industria y servicios estratégicos.

La tecnología volvió a ocupar un lugar central, con adquisiciones y participaciones multimillonarias vinculadas a inteligencia artificial, ciberseguridad y plataformas digitales, donde las compañías buscaron acelerar capacidades que difícilmente podrían desarrollar solo con crecimiento orgánico. En paralelo, sectores tradicionales como transporte, energía e industria pesada también protagonizaron operaciones de consolidación, orientadas a ganar escala, eficiencia operativa y poder de negociación en mercados cada vez más concentrados.

Un rasgo distintivo de 2025 fue que muchas de estas operaciones no respondieron a urgencias financieras, sino a decisiones estratégicas de largo plazo. En lugar de compras defensivas, predominó una lógica de expansión selectiva, reordenamiento de activos y fortalecimiento de negocios centrales, sentando las bases de un nuevo ciclo del M&A, más enfocado en impacto que en volumen.

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Quién compra y por qué

Entre las operaciones más relevantes del año se destacaron adquisiciones orientadas a ganar capacidades críticas, especialmente en tecnología y servicios estratégicos. Alphabet (Google) marcó el pulso con la compra de Wiz por US$ 32.000 millones, reforzando su negocio de ciberseguridad en la nube, mientras que Palo Alto Networks adquirió CyberArk por US$ 25.000 millones, en una jugada similar. En ambos casos, el objetivo no fue escala comercial inmediata, sino acelerar posicionamiento tecnológico.

Fuera del sector tech, la fusión entre Union Pacific y Norfolk Southern, valuada en US$ 88.000 millones, se convirtió en la mayor operación del año y evidenció que la lógica de consolidación también alcanzó a industrias tradicionales como transporte e infraestructura, donde el tamaño vuelve a ser una ventaja competitiva.

En paralelo, el private equity (capital privado o fondos de capital privado que invierten en empresas no listadas en bolsa para hacerlas crecer) concentró su actividad en menos acuerdos, pero con tickets significativamente más altos. Fondos globales priorizaron sectores como la energía, infraestructura y servicios esenciales, mientras que el venture capital mantuvo un perfil bajo, con menor cantidad de rondas y valuaciones más ajustadas.

América Latina: menos operaciones, más capital

En América Latina, el mercado de fusiones y adquisiciones mostró en 2025 un comportamiento distinto al global, pero consistente en su lógica: menor cantidad de operaciones y mayor volumen de capital movilizado. Hasta noviembre, la región registró 2.656 transacciones, con un valor agregado cercano a US$ 96.000 millones, según datos de TTR Data y Bloomberg Línea. En términos interanuales, el número de deals o acuerdos cayó alrededor de 3%, mientras que el monto total creció más de 13%.

Brasil volvió a liderar con claridad. El país concentró 1.644 operaciones, por un valor aproximado de US$ 45.800 millones, manteniéndose como el principal polo de M&A de la región tanto en volumen como en tamaño de transacciones. México ocupó el segundo lugar en valor, con US$ 28.100 millones distribuidos en 268 operaciones, impulsado por algunas adquisiciones de gran escala, pese a una caída significativa en el número de deals.

Chile registró 289 operaciones, pero con una fuerte contracción en montos, que rondaron los US$ 6.000 millones, mientras que Colombia cerró el período con 240 transacciones y un valor cercano a US$ 6.600 millones. Argentina, por su parte, alcanzó 220 operaciones, con un monto agregado de US$ 5.400 millones, afectado por un contexto macroeconómico todavía restrictivo.

A nivel sectorial, los mayores flujos se concentraron en energía, infraestructura, tecnología y servicios, con un peso creciente de operaciones transfronterizas, tanto de capital regional hacia Estados Unidos y Europa como de inversores internacionales dentro de América Latina.

Entre las operaciones más relevantes del año se destacaron adquisiciones orientadas a ganar capacidades críticas, especialmente en tecnología y servicios estratégicos.
Entre las operaciones más relevantes del año se destacaron adquisiciones orientadas a ganar capacidades críticas, especialmente en tecnología y servicios estratégicos.

Casos regionales que anticipan tendencias

Más allá de los agregados regionales, algunas operaciones y decisiones corporativas puntuales ayudan a entender hacia dónde se está moviendo el M&A en América Latina. Uno de los casos más ilustrativos es el de Femsa (Fomento Económico Mexicano), uno de los conglomerados más activos de la región en términos de reconfiguración estratégica.

Durante 2024 y 2025, Femsa avanzó en un reordenamiento profundo de su portafolio, con ventas de activos no estratégicos y foco en negocios de mayor proyección. En retail, la compañía consolidó su expansión internacional con la compra en 2024 de 249 tiendas de conveniencia Big Spring en Estados Unidos por US$ 385 millones, operación que sentó las bases para la apertura de los primeros OXXO en ese mercado durante este año. El grupo anticipó además que continuará evaluando adquisiciones para acelerar su crecimiento fuera de México.

Otro movimiento relevante fue la mayor participación de capital latinoamericano en operaciones fuera de la región. Según TTR Data, solo en noviembre las empresas latinoamericanas realizaron más de 150 adquisiciones en Norteamérica y Europa, principalmente en sectores de consumo, servicios, energía e infraestructura. En paralelo, inversores de Estados Unidos y Europa mantuvieron una presencia activa en América Latina, concentrándose en activos de gran escala y menor riesgo relativo.

Paraguay: consolidación y cambio de escala

El proceso de consolidación que se observa a nivel regional también empezó a tomar forma en Paraguay este año que nos dejó, con operaciones que marcan un salto de escala en sectores tradicionalmente fragmentados, comenzando a delinearse una dinámica de concentración y profesionalización, impulsada por grupos económicos que buscan tamaño, eficiencia y diversificación.

En ese marco se inscribe la operación mediante la cual el Grupo Azeta acordó la adquisición del 50% de Sueñolar, una de las principales empresas nacionales del rubro hogar. La transacción, vinculada a un valor cercano a US$ 40 millones, implicó el ingreso de capital y gestión en una compañía industrial con casi tres décadas de trayectoria, en un momento de fuerte dinamismo del mercado, principalmente dentro del sector inmobiliario y de consumo durables.

También en el comercio minorista se registraron movimientos relevantes. Super Box SA, operadora de Box Mayorista, concretó la adquisición de las cadenas Los Jardines y Aho Aho Comercial, ampliando su presencia territorial y consolidando un esquema multimarcas dentro del sector supermercadista. La operación reforzó la tendencia a ganar escala para competir en márgenes cada vez más ajustados.

En ese contexto de expansión y consolidación, el caso de Biggie SA aporta una lectura operativa clave. La compañía aceleró su crecimiento hasta abrir más de 70 locales en un solo año, alcanzando casi 300 tiendas actualmente, un ritmo que obligó a revisar procesos y sistemas internos. Como explica su director y fundador, Joaquín González, “cuando se crece al ritmo que crecimos nosotros —más de 70 locales nuevos en un solo año, llegando hoy a casi 300 tiendas— el principal cuello de botella es lograr que la operación, los procesos y los equipos acompañen esa velocidad”.

Fortalecimiento, logística y nuevos formatos

El paso siguiente al crecimiento acelerado es la consolidación, y en el caso de Biggie ese proceso está directamente ligado a logística, rentabilidad y madurez del modelo. En esa línea, uno de los grandes retos para este 2026 es avanzar con el desarrollo del centro de distribución, un paso clave para acompañar el tamaño que ya alcanzó la red y ganar eficiencia operativa.

“Después de un año de expansión tan fuerte, el foco pasa naturalmente a la consolidación. El modelo ya demostró que funciona; ahora el desafío es hacerlo cada vez más eficiente y rentable”, resume González.

La expansión no se detiene, pero cambia de naturaleza. Este es el concepto que muchas cadenas y compañías están tomando dentro del mercado local, buscando consolidarse por medio de la ampliación de locales en zonas claves del país, o en su defecto, fusionarse a otras firmas que tengan el mismo objetivo de mercado y manejen una filosofía similar, lo que les permite empujar con más fuerza sus operaciones.

Ese mismo enfoque se replica en el negocio farmacéutico, en un contexto de fuerte reconfiguración del sector tras la fusión en camino entre Catedral y Farmacenter. Por su parte, lejos de modificar su estrategia, Biggie Farma refuerza su posicionamiento diferencial. “En nuestro caso, refuerza claramente la idea de competir desde un formato distinto. Biggie Farma creció más de 100 locales de farmacia en un solo año, y ese crecimiento responde a un modelo de cercanía, conveniencia y agilidad”.

El objetivo no es replicar el formato de las grandes cadenas. “No buscamos parecernos a las grandes cadenas tradicionales; buscamos hacer muy bien un modelo distinto, más flexible y alineado con cómo hoy las personas acceden a productos de salud”, señala. Nuevamente, la logística aparece como factor crítico: “el fortalecimiento de la infraestructura logística será clave para sostener ese crecimiento con eficiencia”.