De acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), correspondiente al tercer trimestre de 2025, el ingreso promedio mensual de una persona ocupada se sitúa en G. 3.200.000, evidenciando una evolución positiva frente a años anteriores.

Sin embargo, la distribución de los ingresos revela una concentración en los niveles bajos y medios, mientras que los ingresos altos permanecen como una excepción: apenas el 0,9% de los paraguayos ocupados supera los G. 15 millones mensuales.
ABC Negocios conversó con Iván Ojeda, director nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE), quien señaló que este crecimiento está estrechamente relacionado con la expansión de la economía, la mejora gradual del nivel educativo y el dinamismo de sectores estratégicos como la maquila, tecnología e inmobiliario, comercio, servicios, entre otros.
“Si bien hay un avance en los ingresos, la distribución aún refleja importantes desigualdades y concentra los salarios altos en un pequeño grupo de trabajadores”, enfatizó Ojeda.
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La mayoría gana menos del salario mínimo
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la mayoría de los trabajadores paraguayos se encuentra por debajo del salario mínimo. La distribución es la siguiente:
– 62,4% de los ocupados percibe menos del salario mínimo mensual
– 27,2% gana más de un salario mínimo y menos de G. 5.000.000
– 8,1% tiene ingresos entre G. 5.000.000 y menos de G. 10.000.000
– 1,4% percibe entre G. 10.000.000 y G. 15.000.000.
– Solo 0,9% supera los G. 15.000.000 mensuales
Brecha de género: los hombres ganan más que las mujeres
Uno de los indicadores que sigue generando preocupación es la brecha salarial por género. Los datos oficiales del INE muestran, en el tercer trimestre de 2025:
– Hombres ocupados: ingreso promedio mensual de G. 3.400.000
– Mujeres ocupadas: ingreso promedio mensual de G. 2.900.000
Esto representa una diferencia de G. 500.000 mensuales, confirmando que, pese a los avances, la desigualdad salarial entre hombres y mujeres continúa siendo una característica del mercado laboral paraguayo.
Ojeda explicó que, aunque la brecha ha disminuido respecto a años anteriores –cuando superaba los G. 750.000–, “esta reducción no implica la eliminación del problema, sino una señal de avance gradual”.
Trabajo doméstico con menor ingreso promedio
Al analizar los ingresos por categoría ocupacional, el trabajo doméstico se mantiene como la categoría con los ingresos más bajos del país.
– Ingreso promedio nacional en trabajo doméstico: G. 1.800.000
– Hombres en trabajo doméstico: G. 2.400.000
– Mujeres en trabajo doméstico: G. 1.700.000
Estas cifras evidencian una doble desigualdad: muchas mujeres se ocupan en las tareas de cuidado y actividades no remuneradas; se desempeñan en categorías históricamente subvaloradas y, además, perciben menores ingresos por la brecha de género. Según Ojeda, este fenómeno refleja un problema estructural vinculado a la informalidad y baja protección social de este tipo de ocupaciones.
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De G. 2.400.000 en 2022 a G. 3.200.000 en 2025
El comportamiento de los ingresos reales de las personas ocupadas en los últimos años muestra una tendencia ascendente, acompañando el crecimiento económico del país:
– 2022: ingreso promedio mensual de G. 2.400.000
– 2023: ingreso promedio mensual de G. 2.700.000
– 2024: ingreso promedio mensual de G. 2.700.000
– 2025: ingreso promedio mensual de G. 3.200.000 (tercer trimestre)
Este incremento refleja tanto la recuperación económica posterior a impactos externos como el dinamismo de sectores que demandan mano de obra calificada.
Empleo asalariado: fuerte predominio del sector privado
Paraguay cuenta actualmente con 1.700.000 trabajadores asalariados, distribuidos entre los distintos sectores de la siguiente manera:
– Sector público: más de 300.000 ocupados
– Sector privado: aproximadamente 1.377.000 ocupados
Ojeda aclaró que las cifras del sector público pueden variar, ya que los datos surgen de la EPHC y pueden no coincidir exactamente con los registros administrativos, en un contexto de alta movilidad laboral.
Diferencias de ingresos: público vs. privado
Los ingresos promedio muestran brechas significativas entre sectores:
– Sector público: G. 5.200.000
– Sector privado: G. 3.200.000
– Trabajadores independientes: G. 2.800.000
– Servicio doméstico: G. 1.800.000
Estas diferencias se explican por nivel educativo y calificación profesional, factores determinantes para acceder a mejores salarios. Según el INE:
– Trabajadores del sector público: promedio de 14 años de estudio
– Trabajadores del sector privado: promedio de 11 años de estudio
“A mayor educación, mayores oportunidades de acceder a niveles salariales más altos”, subrayó Ojeda.
Para medir la desigualdad, el INE utiliza el Índice de Gini, que va de 0 (igualdad total) a 1 (desigualdad total).
– Promedio de América Latina y El Caribe: 0,461
– Paraguay: 0,444
Esto posiciona al país levemente por debajo del promedio regional, mostrando una menor desigualdad relativa frente a países como Colombia, Panamá, Brasil, Costa Rica y Honduras, mientras que registra mayor desigualdad que Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Argentina.
En los últimos tres años, la desigualdad en Paraguay se ha mantenido relativamente estable, con un Índice de Gini que pasó de 0,431 a 0,444.
Educación y territorio: brechas entre zonas
Los niveles educativos han mejorado en las últimas décadas, aunque persisten diferencias significativas entre áreas urbanas y rurales:
– Censo 1992: Urbana: 8,1 años de estudio, Rural: 4,5 años
– Censo 2002: Urbana: 8,4 años, Rural: 5,3 años
– Censo 2012: Urbana: 9,6 años, Rural: 6,4 años
– Censo 2022: Urbana: 10,8 años, Rural: 7,7 años
Esta mejora impacta directamente en las oportunidades laborales y en los niveles salariales, reforzando la necesidad de continuar promoviendo la educación en zonas rurales.
Sectores dinámicos y perspectivas futuras
El director del INE destacó el crecimiento de sectores estratégicos, como la maquila, el inmobiliario y la tecnología, comercio y servicios que demandan profesionales especializados y ofrecen mejores salarios.
Según Ojeda, el avance educativo de la población es un factor clave para sostener el crecimiento económico. De cara a los próximos años, subrayó la importancia de:
– Promover la inversión
– Impulsar el crecimiento sostenible
– Reducir la informalidad
– Disminuir la pobreza
– Aumentar la competitividad
“Todo esto se traduce en mejores condiciones de vida para la población y en una mejora progresiva de los ingresos”, concluyó.
Aunque el ingreso promedio en Paraguay ha mostrado un crecimiento constante, los datos evidencian que los salarios altos siguen siendo privilegio de una minoría y que la brecha de género y la desigualdad entre sectores y zonas geográficas continúan afectando a la mayoría de los trabajadores.
El mercado laboral hacia 2030
El mercado laboral global atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia. Según el Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial (WEF), de aquí a 2030 se crearán 170 millones de nuevos empleos, mientras que 92 millones de puestos actuales desaparecerán, lo que resultará en un crecimiento neto de 78 millones de trabajos a nivel mundial.
El informe advierte que este proceso estará fuertemente impulsado por la inteligencia artificial (IA), la automatización, la transición energética y los cambios demográficos. En este nuevo escenario, las habilidades más demandadas no serán únicamente técnicas, sino también humanas: pensamiento analítico, resiliencia, creatividad y capacidad de adaptación se consolidan como competencias clave para el futuro del trabajo.
Entre los empleos con mayor crecimiento en términos absolutos, el WEF destaca a los trabajadores agrícolas, conductores de reparto, desarrolladores de software, trabajadores de la construcción, personal de procesamiento de alimentos, así como a los profesionales de la salud y del cuidado, incluidos enfermeros y trabajadores sociales. También se prevé una fuerte demanda de educadores, especialmente en niveles secundarios y terciarios.
En paralelo, el informe subraya un crecimiento acelerado –aunque en menor volumen– de los roles tecnológicos especializados, encabezados por especialistas en Big Data, ingenieros fintech, expertos en inteligencia artificial y machine learning, desarrolladores de software y aplicaciones y especialistas en gestión de seguridad digital.
Sin embargo, no todos los sectores evolucionarán al alza. El informe anticipa un declive sostenido de empleos rutinarios, como cajeros, asistentes administrativos, secretariales y operarios de datos, principalmente por el avance de la automatización.
Frente a este panorama, el informe enfatiza la urgencia de invertir en capacitación y reconversión laboral, como única vía para que trabajadores y economías puedan adaptarse a los roles tecnológicos y verdes que marcarán la próxima década.






