Durante las celebraciones suelen alterarse la alimentación, los horarios de descanso y la actividad física, lo que impacta directamente en el equilibrio hormonal y metabólico. “El organismo necesita volver al orden, y los momentos de transición, como el inicio de un nuevo año, facilitan el comienzo de cambios cuando se los aborda con objetivos realistas y acompañamiento médico”, explica la Dra. Sady Arzamendia Dávalos, médica endocrinóloga.
Obesidad: una enfermedad crónica, no un problema estético
En Paraguay, 7 de cada 10 adultos viven con sobrepeso u obesidad, una condición que afecta de manera directa la salud metabólica, cardiovascular y la calidad de vida. Lejos de tratarse de una cuestión estética, la obesidad involucra mecanismos hormonales y neurológicos que regulan el apetito, la saciedad y el uso de la energía, por lo que no puede abordarse únicamente desde la fuerza de voluntad.
“La obesidad es una enfermedad crónica. Cuando una persona mantiene un peso elevado durante un tiempo, el cuerpo se adapta y lo reconoce como su estado habitual. Al intentar bajar de peso, el organismo responde aumentando el apetito y reduciendo el gasto energético, lo que explica el efecto rebote y la frustración frecuente”, señala la especialista.
Tras las fiestas, es común recurrir a dietas extremas, ayunos prolongados o productos sin respaldo científico. Según la Dra. Arzamendia, estas prácticas pueden provocar pérdida de masa muscular, alterar el metabolismo y aumentar el riesgo de recuperar el peso perdido.
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“La masa muscular es clave para el control metabólico. Cuando se la pierde, el organismo quema menos calorías y controla peor la glucosa”, advierte.
Tratamientos médicos y respaldo científico
En este contexto, los tratamientos farmacológicos cumplen un rol importante dentro de un abordaje integral del sobrepeso y la obesidad. Estos actúan sobre los mecanismos biológicos que regulan el hambre, la saciedad y el metabolismo, facilitando el descenso de peso cuando existe resistencia del organismo.
Lipoless, desarrollado en Paraguay, forma parte de las alternativas terapéuticas que emplean tirzepatida, una molécula evaluada en estudios clínicos internacionales, se integra a un enfoque médico que prioriza la evaluación clínica, el seguimiento y el acompañamiento del paciente.
“Cuando estos tratamientos están correctamente indicados y acompañados, pueden lograrse descensos de peso clínicamente relevantes, con mejoras en el control glucémico, la presión arterial y el colesterol”, explica la endocrinóloga.
La importancia del seguimiento profesional
La especialista subraya que el acompañamiento médico es clave durante todo el proceso. “Cada organismo responde de manera diferente. El seguimiento permite ajustar dosis, evaluar tolerancia y acompañar los cambios metabólicos. Sin control, incluso herramientas eficaces pueden convertirse en un riesgo”, afirma.
Cuando el tratamiento logra una respuesta favorable, los beneficios se reflejan en la vida cotidiana: disminución del apetito, mejor saciedad, más energía, menos dolor articular y una mejora general en la calidad de vida. “Incluso una reducción moderada de peso, del 5 al 10 %, ya se asocia con beneficios claros para la salud”, agrega.
Para la Dra. Arzamendia, el mensaje es claro: “Después de las fiestas, mejorar la salud sí es posible. Hoy existen estrategias seguras y eficaces, pero deben iniciarse con información de calidad, respeto por el cuerpo y acompañamiento profesional”.
Así, enero deja de ser un mes de castigo para convertirse en un punto de partida hacia un bienestar sostenible. Porque cuando el cuerpo empieza a responder, la vida puede tener otra forma.
