Con un mercado interno chico, el sistema de franquicias empieza a funcionar también como plataforma para “exportar” procesos, marca y experiencia. Uno de los pioneros en esta transición es Amandau, marca paraguaya de helados que exhibe hoy uno de los casos más visibles de empresas nacionales que evolucionaron hacia el modelo de franquicia y que ahora envían sus productos al exterior.
“Ya abrimos la primera franquicia en Brasil. Creemos que este año se van a abrir cinco más”, mencionó Jorge Leoz, presidente de la compañía, al describir el desembarco en Campo Grande, Mato Grosso do Sul. Para la firma, el salto no se limita a una tienda: “Un hito no menor y muy importante es que estamos fabricando helados para la marca Havanna, para venderse en Brasil. Hoy ya están con más de 80 franquicias y apuntan a llegar a 200 para fin de año”.
En medio de esa combinación —franquicia propia y producción para una red regional— aparece una lectura relevante para el país, donde Paraguay puede colocar valor agregado afuera no solo con productos, sino con formatos de negocio replicables o marcas blancas. El mapa todavía es dinámico y no siempre fácil de medir, pero la tendencia ya se refleja en un grupo de empresas que cruzaron la frontera y otras que se preparan para hacerlo.

Un sector que crece sin censo, pero con señales de escala
Medir con precisión cuántas franquicias operan en Paraguay sigue siendo difícil porque no existe un registro público único y actualizado. Aun así, reportes sectoriales recientes indicaron que el negocio crece entre 15% y 20% anual y que el sistema estaría generando alrededor de US$ 200 millones al año, con más de 500 puntos de venta y unos 6.000 empleos directos. La consecuencia es doble, ya con más marcas que se animan a vender su formato y más inversores que empiezan a mirar la franquicia como una vía de autoempleo con respaldo de marca.
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Desde la Cámara Paraguaya de Franquicias (CPF), su presidente Faisal Ismail, proyectó “crecer en facturación 20%” este año y “abrir mínimo más de 100 franquicias nuevas en Paraguay”. También señaló que la membresía del gremio creció más de 70% en los últimos dos años, un termómetro de que el modelo dejó de ser nicho. Entre los desafíos, ubicó el acceso a financiamiento para franquiciados y una agenda de mayor vinculación con Brasil, incluida la Asociación Brasileña de Franquicias (ABF) y ferias sectoriales en São Paulo.
Brasil como puerta natural: tamaño, madurez y demanda diversificada
Dicho esto, Brasil es el paso lógico por tamaño y cultura de franquicias. En 2024, el mercado brasileño facturó más de US$ 50.000 millones (13,5% de crecimiento interanual), según datos difundidos por la ABF; esto se traduce en 195.862 unidades y 1,7 millones de empleos directos. Los segmentos que más crecieron ese año fueron Entretenimiento y Ocio (16,6%), Salud, Belleza y Bienestar (16,5%), Servicio de Alimentación (16,1%) y Comercio y Distribución de Alimentos (14,7%), un mix que dialoga de forma directa con los rubros donde más se concentran las marcas paraguayas con potencial de expansión.
Para una franquicia paraguaya, esa escala ofrece demanda y operadores habituados al modelo, pero también eleva la vara en protocolos, logística y control de calidad. En la práctica, “ingresar” implica traducir la empresa a manuales y procedimientos: desde fichas técnicas y estándares de servicio hasta auditorías, abastecimiento, formación de personal y soporte continuo.
Amandau: franquicia, exportación y un producto destacado
El caso Amandau condensa la idea de marca paraguaya que sale con “estructura”. En marzo de 2025, la Cámara de Comercio Paraguay Brasil destacó que la empresa llegó a Campo Grande con su “primera franquicia en Brasil” y con una base de “más de 200 locales” en Paraguay. Leoz sostiene que el diferencial competitivo pasa por la calidad y consistencia: “Nuestra empresa tiene condiciones en términos de calidad y precios para competir bastante bien con marcas de Brasil”.
Consultado sobre por qué no se ven más casos paraguayos afuera, respondió: “No es complicado, es solo cuestión de animarse. A veces uno tiene una barrera mental y cree que es muy difícil. Es difícil, sí, de eso no cabe la menor duda. Pero no es imposible”. En su lectura, además, el salto se sostiene con mucha innovación: “Es cuestión de animarse e innovar permanentemente, sacar nuevos productos, nuevas tecnologías”. Y remata con una ventaja productiva que, desde Paraguay, suele pasarse por alto: “Paraguay tiene una gran ventaja que son los lácteos; la industria láctea paraguaya está muy desarrollada”.
La compañía argumenta el proceso con un componente país: “El helado es un 80% materia prima nacional. Entonces cuando nosotros lo estamos exportando, estamos exportando un producto con mucho valor agregado nacional. Y eso también nos llena de satisfacción porque es ingreso de divisas para el país”. Esa lógica se potencia con el acuerdo industrial para Havanna. “Es la primera vez que Havanna fabrica helados y se vende para el mercado brasileño”, explicó Leoz, al contar que la firma argentina dio el visto bueno a la planta paraguaya para este fin.
La discusión sobre calidad también aparece como eje. “Nosotros competimos con calidad, no con precio; y la calidad se impone siempre, sí o sí”, dijo. Y agregó un detalle que marca un punto sensible: en mercados grandes, el consumidor compara y la consistencia se vuelve determinante al momento de elegir.
Para Amandau, además, el horizonte no se limita a Brasil: “Estamos trabajando también, y bastante avanzados, para desembarcar en Argentina, y si Dios quiere también en Chile”. Con estas estimaciones se puede entender una lógica muy clara detrás de un proceso de expansión como este, y es que el principal desafío radica en el primer arribo a un nuevo destino como franquicia; una vez establecidos la marca y el producto, la expansión a otros países se vuelve más viable con base en las experiencias previas adquiridas.

Otros paraguayos afuera: del dinero al retail y la belleza
Si bien Amandau es el caso más “fotografiable”, no está sola. En servicios, un repaso sectorial destaca a Pago Express, que llegó a Bolivia hace algunos años y lentamente se va expandiendo en el país vecino. Este movimiento muestra cómo el formato también aplica a redes basadas en procesos, tecnología y confianza.
En ese mismo recuento aparece Tiendas Pilar, que hace más de una década incursionó en la modalidad de franquicia para posicionarse en el mercado guatemalteco; hoy sigue presente en el extranjero a través de la exportación directa de sus productos a varios países. En la práctica, muchas veces el formato franquicia también funciona como un paquete de operación listo para ser ejecutado, con una inversión que corre por cuenta del franquiciado y con seguimiento de la marca.
En la categoría de belleza, Blondas fue destacada varias veces y hoy es una marca que se prepara para exportar con ayuda de la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), lo que la ubica en una fase de ordenamiento previo a su salida: desarrollo de manuales, ajuste de portafolio y estrategia comercial. En salud, y ya con Brasil como destino explícito, la CPF citó el avance de Odontolatina entre los casos de redes paraguayas que apuntan al mercado brasileño, un rubro que suele exigir aún más control sobre protocolos y calidad.
En gastronomía, la competencia es más fuerte y el posicionamiento más complejo. Sin embargo, existen marcas que se animaron a cruzar fronteras. Bajo esa lógica, Bellini —firma paraguaya especialista en pastas— logró expandirse en su momento bajo un formato de franquicia hacia el mercado argentino, para luego posicionarse con su marca internacional Riccolini en el terreno extranjero.
¿Qué se juega cuando una franquicia sale del país?
La internacionalización no es un capítulo de marketing para una empresa, sino de arquitectura, con manuales, contratos, capacitación, auditoría, abastecimiento y soporte al franquiciado. La salida suele ocurrir cuando la marca ya probó su consistencia en casa y tiene espalda para sostener estándares. Por eso el financiamiento importa —tanto para el operador como para la central—, y también suma la identidad, ya que en un mercado grande, la marca no “vende” solo un producto, vende previsibilidad.
En un país de mercado pequeño como el paraguayo, el aprendizaje es importante para las firmas que buscan crecer, ya que si hay buenos productos, capital y socios, la franquicia puede convertirse en el vehículo ideal de expansión y, en algunos casos, de exportación de valor agregado.
Sobre el punto, Leoz dejó un mensaje clave para los empresarios que aún no se animan a franquiciar: “Que el miedo no te robe los sueños. Hay que soñar. Soñar es gratis”, dejando entrever que muchas veces pesa más la oportunidad que el riesgo implícito que puede traer consigo.
