El desempeño de la entidad no puede entenderse sin el telón de fondo de una macroeconomía paraguaya resiliente. Con un crecimiento del PIB del 6% y una inflación controlada en torno al 3,1%, el ecosistema fue propicio para la inversión y el consumo.
En este contexto, Coomecipar supo canalizar la creciente demanda de financiamiento de sus socios, expandiendo sus operaciones sin descuidar los ratios de solvencia que la caracterizan.
La capacidad de respuesta de la institución ante las necesidades de sus más de 104.700 activos asociados evidencia un modelo de negocio que equilibra el impacto social con la eficiencia financiera.
Durante el último año, la incorporación de 6.799 nuevos socios reafirma que la propuesta de valor de Coomecipar sigue siendo una de las más atractivas del mercado local.
2025: Radiografía de una balanza robusta
Los números de 2025 hablan de una institución en su fase de mayor madurez. El activo total de la cooperativa alcanzó los G. 4,61 billones, lo que representa un incremento del 6,6% en comparación con el periodo anterior.
Sin embargo, el dato que mejor ilustra la salud financiera de la entidad es el fortalecimiento de su patrimonio neto que llegó a los G. 942.327 millones, marcando un salto del 10,75%. Este fortalecimiento patrimonial es el cimiento que permite a Coomecipar proyectar un crecimiento a largo plazo sin depender excesivamente de factores externos.
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En cuanto a la cartera de préstamos, la cifra ascendió a G. 3 billones, con una expansión del 9,77%, a través de 35.600 operaciones crediticias desembolsadas durante el 2025.
Lo destacable de este crecimiento es que se ejecutó bajo “estrictos criterios de gestión de riesgos”, manteniendo un índice de morosidad de apenas el 2,77%, una cifra envidiable que se sitúa muy por debajo de los promedios del sistema cooperativo paraguayo.

El binomio perfecto: Rentabilidad y confianza
La eficiencia operativa se tradujo en resultados tangibles. La cooperativa registró un excedente de G. 184.331 millones, lo que supone un crecimiento del +18,88% respecto al año anterior. Asimismo, el Retorno sobre Activos (ROA) se posicionó en un 4,12%, situando a Coomecipar entre las entidades más eficientes del país.
Por el lado del pasivo, los depósitos y ahorros confiados por los socios alcanzaron los G. 3,2 billones. Este volumen de recursos no solo garantiza una liquidez sólida, sino que es el testimonio más fiel de la seguridad que los asociados perciben en la institución.
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La escala de la calificación
Uno de los hitos más significativos en la historia reciente de Coomecipar es su evolución en la calificación de riesgos. Desde 2017, la institución ha mantenido una tendencia ascendente que la ha llevado desde la categoría pyA Estable hasta alcanzar la pyAA Estable en 2024, la nota más elevada otorgada al sector cooperativo en Paraguay.
Este ascenso no es fruto del azar, sino de un proceso sostenido de mejora en los estándares de administración y prudencia financiera. La calificación actual confirma que la gestión de riesgos en Coomecipar no es un protocolo de cumplimiento, sino una verdadera cultura institucional presente en cada decisión estratégica.
Un modelo de sostenibilidad a imitar
Coomecipar demuestra que el modelo cooperativo es plenamente capaz de integrar escala financiera, solvencia institucional e impacto social, garantizando sostenibilidad y confianza para sus asociados.
En un momento donde Paraguay busca consolidar su grado de inversión y atraer capitales, instituciones con esta solidez actúan como pilares que garantizan la protección del ahorro de la clase trabajadora y profesional, transformando la confianza en el desarrollo económico tangible.
La trayectoria de Coomecipar deja una lección clara para el mercado: la estabilidad no es un destino, sino un ejercicio diario y disciplinado de transparencia y gestión responsable.
