Invertir en Paraguay: entre subsistir o prosperar

Se puede ver que las oportunidades de inversión, en algunos casos son de difícil acceso y en otros casos son más de subsistencia que de prosperidad.
Se puede ver que las oportunidades de inversión, en algunos casos son de difícil acceso y en otros casos son más de subsistencia que de prosperidad.SvetaZi

Aunque las alternativas para inversión se multiplican, el acceso al capital, al financiamiento y a mejores oportunidades sigue marcando una fuerte diferencia. No se trata solo de elegir dónde colocar recursos, sino de ampliar las condiciones que permitan convertir esa inversión en una verdadera vía de prosperidad.

Cada cierto tiempo reaparece una pregunta que parece simple, pero que encierra una realidad mucho más compleja de lo que parece: ¿en qué invertir en Paraguay?

La respuesta suele venir acompañada de largas listas de recomendaciones, algunos sugieren invertir en inmuebles, otros en ganado, bonos, fondos de inversión o certificados de depósito de ahorro. También aparecen quienes recomiendan abrir un negocio propio, estudiar una carrera universitaria o cursar un posgrado para mejorar las oportunidades laborales.

Sin embargo, detrás de todas estas recomendaciones existe un tema que se pasa por alto, el concepto de inversión. En este contexto, la teoría económica suele presentar a la inversión como una decisión racional orientada a aumentar el patrimonio y generar ingresos futuros; pero, para gran parte de la población paraguaya, la inversión tiene una connotación mucho más básica y urgente: encontrar la manera de mejorar significativamente su situación económica, y es precisamente en este punto, donde comienzan a aparecer las limitaciones que enfrentan muchas personas cuando intentan transformar esa aspiración en una decisión racional.

En general, las alternativas de inversión con mayor potencial de rentabilidad suelen presentar importantes barreras de entrada. Para el caso de Paraguay, los principales motores de la economía —el sector agropecuario empresarial, el comercio mayorista y el desarrollo inmobiliario— generan importantes beneficios a la economía, sin embargo, participar directamente en estos negocios exige: (i) capital inicial amplio, (ii) acceso al financiamiento, (iii) conocimientos específicos, (iv) redes comerciales estructuradas y, en muchos casos, (v) activos acumulados por generaciones.

Lo anterior no significa que dichos sectores sean espacios cerrados, pero sí implica que no se encuentran al alcance de la mayoría de los trabajadores ni de los pequeños ahorristas, en consecuencia, las actividades más rentables de la economía no siempre coinciden con aquellas en las que la mayoría de las personas puedan participar.

Entonces, frente a estas características que presentan los mercados más rentables, muchos paraguayos y paraguayas recurren principalmente a tres estrategias de inversión: (i) canalizar sus ahorros hacia instrumentos financieros, (ii) invertir en educación y (iii) emprender un negocio. A primera vista, estas alternativas suelen presentarse como un camino para la prosperidad, sin embargo, para tener una mejor idea conviene analizarlas detalladamente, lo cual se hace a continuación:

Instrumentos Financieros. Los CDA, bonos y fondos de inversión cumplen un papel importante para preservar e incrementar el patrimonio con niveles de riesgo relativamente moderados; sin embargo, difícilmente transformen, de manera esencial, la situación económica de una persona que parte de una base patrimonial reducida; esto no constituye una falla de los instrumentos financieros, por el contrario, responde a una de las reglas fundamentales de las finanzas: mayores rendimientos suelen implicar mayores riesgos. Entonces, pretender ganancias extraordinarias (prosperar) sin asumir riesgos significativos suele ser una expectativa poco realista; en consecuencia, estas inversiones te permiten subsistir más que prosperar.

Invertir en Educación. Obtener un título universitario o un posgrado continúa siendo una de las estrategias más efectivas para mejorar las oportunidades laborales, el ingreso esperado y la calidad de vida; la educación es rentable y aumenta las probabilidades de progreso, pero no elimina por sí sola las restricciones estructurales del mercado laboral ni asegura la movilidad social ascendente. Por ello, es común encontrar un pequeño grupo de graduados que alcanzan elevados niveles de bienestar económico y altos ingresos (y son ejemplos de éxito dentro de la sociedad) pero, para la mayoría, su formación educativa le servirá principalmente para sostener una vida digna y una familia, no necesariamente una vida de prosperidad económica.

Emprender un negocio. El microemprendimiento empresarial es una legítima oportunidad de inversión, entre las actividades más frecuentes se encuentran el comercio minorista, la gastronomía, los talleres de reparación, los pequeños negocios inmobiliarios y diversos servicios logísticos; emprender, en Paraguay suena muy audaz, y las micro, pequeñas y medianas empresas representan la gran mayoría del ecosistema empresarial paraguayo. Sin embargo, la mayoría de los emprendimientos enfrentan dificultades para crecer de manera sostenida debido a la competencia, la falta de financiamiento, los desafíos de gestión y la volatilidad del mercado, como resultado, muchos negocios logran sostener a una familia y pagar sus deudas, pero no necesariamente permiten una acumulación significativa de capital gracias a un cambio sustantivo en los niveles de ingreso.

Entonces, se puede ver que las oportunidades de inversión, en algunos casos son de difícil acceso y en otros casos son más de subsistencia que de prosperidad; de esta manera, tal vez la pregunta “¿en qué invertir en Paraguay?” no sea la más indicada, sencillamente porque, en general los trabajadores y pequeños inversionistas paraguayos no están eligiendo entre múltiples oportunidades de inversión, más bien, intentan identificar cuál es la alternativa más viable dentro de sus circunstancias económicas. En otras palabras, con frecuencia no eligen la mejor inversión posible, sino lo que les queda…

Por ello, el debate necesario no estaría en las decisiones de inversión, sino más bien en las condiciones estructurales que permiten la inversión. Es decir, analizar la inversión desde la rentabilidad económica y financiera es necesario, pero evidentemente insuficiente para crear oportunidades de prosperidad para la mayor parte de la ciudadanía… Hace falta una mirada más amplia: reconocer a la desigualdad de oportunidades como el verdadero obstáculo para la prosperidad colectiva.

*Economista y analista de políticas públicas.