El Chaco paraguayo, con sus 320.000 hectáreas agrícolas y casi 9 millones de hectáreas ganaderas, es el nuevo epicentro del desarrollo productivo nacional. En este escenario de desafíos climáticos y distancias logísticas, el nombre ALKA (Alwin Kauenhowen) se ha consolidado como una marca registrada de confianza y crecimiento.
Lo que comenzó en 1995, de la mano de Alwin Kauenhowen (fundador), y con una sola topadora para habilitar pasturas, hoy es un holding diversificado que ofrece desde soluciones viales hasta agricultura de precisión.
En conversación con ABC Rural, Joel Kauenhowen, gerente del Grupo ALKA, repasa la historia de la empresa ubicada en Loma Plata y explica cómo el sistema “llave en mano” se convirtió en la piedra angular para los inversores que llegan a la región.
“Nuestra mecánica de trabajo es integral: el cliente adquiere un campo y nosotros diseñamos el plan maestro, desde los planos y el presupuesto hasta la ejecución operativa para que el proyecto sea rentable”, afirma.
Desde la habilitación a la construcción civil
El crecimiento demográfico del Chaco, que pasó de menos de 100.000 habitantes en 1996 a más de 211.000 en la actualidad, impulsó a la empresa a diversificarse. ALKA respondió a esta demanda con una fábrica de hormigón prefabricado y una división de construcciones que abarca desde galpones industriales hasta viviendas y obras viales.
“El aumento de la población nos empujó a incursionar en el rubro de construcciones y logística”, explica Kauenhowen. Esta visión les permite ofrecer un servicio donde el productor no tiene que preocuparse por la instalación de cañerías, bebederos, tajamares o alambrados; ALKA entrega la infraestructura lista para producir.
“No había mucha gente que brinde servicios; el cliente adquiere el campo y nosotros le hacemos los planos, le sugerimos qué podría generarle rentabilidad, cómo ordenar el campo y ubicar estratégicamente. Plan completo con el presupuesto indicado”, narra Kauenhowen.

El salto a la producción propia
Sin embargo, el hito más significativo en la evolución del grupo ocurrió en 2005 con la fundación de Ganadera Esperanza. Esta incursión permitió a la empresa experimentar en carne propia los desafíos del productor chaqueño.
Hoy, el Grupo ALKA maneja 5.000 hectáreas de desarrollo agrícola y cuenta con un equipo de 120 funcionarios.
La joya de la corona es su apuesta por la agricultura tecnificada. Mediante el uso de riego, logrando rendimientos excepcionales de 4.500 kg/ha en soja, una cifra que posiciona al Chaco a la par de las mejores zonas productivas de la Región Oriental y 12.000 kg. en maíz.
Pero la visión de Kauenhowen no se detiene en la soja: “Estamos probando con poroto mung, alcanzando ya las 1.200 hectáreas, y realizando ensayos con poroto blanco tipo San Francisco, rojo y feijao para no depender de un solo cultivo”.
Contando con unas 5.000 hectáreas, la apuesta del Grupo se extiende a los rubros de soja (25-30%), algodón (30-40%) y pasturas para cobertura (25%). Pero ahí no termina todo, cuentan con los servicios de Agrogestión (proyectos agrícolas), Agrowest (servicio de cosecha) y Algodonal (cosecha y flete de algodón).
Incursión extranjera
Respecto a grupos de extranjeros que llegan al Chaco para explorar en agricultura y ganadería, Kauenhowen sostiene que arribaron con proyectos interesantes, pero en ocasiones sin gente capacitada y sin la experiencia para pasar de la ganadería a incursionar en la agricultura.
“Nosotros, como grupo ALKA, cuando tomamos la responsabilidad de un trabajo, lo hacemos con la visión de que sea sostenible, sustentable, y sobre todo rentable para el productor o inversor”.
La clave: apoyo financiero
“La relación empezó hace muchos años con Sudameris. Nos ayudaron con la financiación para adquirir nuestra primera cosechadora. En 2018 adquirimos una más grande y hemos cerrado tratos financieros para llevar adelante la parte operativa del campo y la implementación de proyectos”, cuenta.
Según Kauenhowen, arrastran compromisos de 5 zafras secas (de 2019 hasta 2024) y hay pasivos, donde justamente el apoyo de Sudameris ha sido clave, otorgando seguridad para seguir trabajando y sumando inversiones.

La escuela en el campo
El Grupo ALKA entiende que el arraigo rural es fundamental para la sostenibilidad del negocio. Ante la lejanía de los centros urbanos, la empresa instaló una pequeña escuela plurigrado dentro de su establecimiento para los hijos de sus colaboradores.
Bajo la dirección de la profesora Ruth Retamozo y el profesor Harold Martínez, 16 alumnos cursan desde el preescolar hasta el sexto grado. “Apostamos a instalar esta escuela para evitar la separación de padres e hijos. Así, los niños pueden seguir sus estudios sin desarraigarse”, comenta con orgullo el directivo.
El buen momento del Chaco
Para Kauenhowen, el momento de invertir en el Chaco es ahora, pero advierte que la planificación es la clave del éxito. “Hoy ya contamos con técnicos y especialistas que saben manejar las tecnologías de producción para esta zona”.
Su recomendación para los nuevos proyectos es clara: deben ser a largo plazo y contar con construcciones sólidas. “En el Chaco hay momentos en que se debe aguantar, pero con un proyecto bien planificado y cimientos firmes, siempre se podrá recuperar la inversión y evitar costos elevados en el tiempo”, concluye.

“Llave en mano” de ALKA
Diseño: elaboración de planos y proyecciones de rentabilidad.
Infraestructura: instalación de tajamares, bebederos y sistemas de cañerías esenciales.
Construcción: venta de prefabricados (bateas, bebederos y vigas) y hormigón elaborado, construcción de galpones, viviendas y pisos de alta resistencia.
Logística: servicio de traslado de mercaderías y maquinaria.
Asesoría: aunque la producción queda a cargo del cliente, el grupo brinda asesoramiento basado en sus ensayos propios.
