Desconexión en el campo limita más eficiencia productiva

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artiemedvedev

La brecha de conectividad en el campo paraguayo sigue siendo uno de los principales obstáculos para la modernización del sector agropecuario. La falta de cobertura celular y acceso a internet condiciona no solo el uso de tecnologías de precisión, sino también la logística y la toma de decisiones en toda la cadena productiva.

Max Samaniego, especialista de Soluciones Integrales de Automaq John Deere, explicó en conversación con ABC Rural que el problema se presenta con mayor intensidad en el Chaco paraguayo, particularmente en los departamentos Alto Paraguay y Boquerón. En estas zonas, la limitada o nula conectividad se convierte en una barrera estructural que afecta directamente la eficiencia productiva.

“La falta de internet influye de manera directa en la logística, no solo para los productores agropecuarios, sino también para todos los actores que forman parte de la cadena productiva”, señaló. Entre ellos mencionó a los transportistas, los centros de acopio y los proveedores de insumos, quienes dependen de la conectividad para coordinar operaciones, optimizar tiempos y reducir costos.

Conectividad global vs. extracción manual de datos

En el contexto actual, donde la digitalización avanza a nivel global, el campo paraguayo enfrenta el desafío de adaptarse con herramientas tecnológicas que requieren conexión constante.

Sin embargo, en zonas con baja cobertura, muchas de estas soluciones no pueden desplegar todo su potencial.

Las herramientas más afectadas son aquellas destinadas al monitoreo de cultivos y ganado, así como los sistemas de transferencia de datos desde las máquinas agrícolas hacia plataformas digitales o aplicativos móviles.

Estas tecnologías permiten recolectar información clave en tiempo real, lo que resulta fundamental para mejorar la productividad y la precisión en las labores.

Samaniego destacó que la conectividad es esencial para el funcionamiento óptimo de estos sistemas. “Permite que las herramientas entreguen precisión a los componentes en tiempo y forma, especialmente aquellas que requieren conexión activa a internet”, explicó el especialista.

Un ejemplo claro es el Operations Center de John Deere, una plataforma que centraliza información agronómica y de maquinaria, permitiendo a los productores tomar decisiones basadas en datos. Sin conectividad, el acceso a este tipo de herramientas se vuelve limitado, reduciendo significativamente sus beneficios.

En cuanto al uso de drones, si bien Automaq no participa directamente en ese rubro, Samaniego consideró que uno de los principales inconvenientes en zonas sin señal es la dificultad para transferir los datos recolectados durante las operaciones. Esto retrasa el análisis de la información y, por ende, la toma de decisiones.

Para el especialista, la problemática se extiende también a la gestión de datos en maquinaria agrícola. Cuando no existe acceso a internet en tiempo real, los productores deben recurrir a métodos tradicionales como la extracción manual de información mediante dispositivos USB.

Posteriormente, estos datos son trasladados a oficinas o gabinetes con conexión, donde finalmente pueden ser cargados en los sistemas correspondientes.

Este proceso, aunque funcional, implica una pérdida de inmediatez y eficiencia, factores clave en un entorno productivo cada vez más competitivo.

Starlink alivia el peso de la desconexión

Frente a este escenario, los productores han comenzado a adoptar soluciones alternativas para mitigar la falta de conectividad.

Una de las más utilizadas actualmente es la red satelital Starlink, que requiere la instalación de una antena y el pago de una suscripción mensual.

“Una vez instalada, los productores tienen la posibilidad de acceder a internet de alta velocidad, lo que representa un cambio significativo en su operativa diaria”, indicó Samaniego. Esta tecnología permite, en muchos casos, sortear las limitaciones de la infraestructura terrestre y acceder a servicios digitales en zonas remotas.

No obstante, el acceso a este tipo de soluciones implica una inversión adicional, lo que puede limitar su adopción en ciertos segmentos del sector.

Para el representante de la firma, tanto el sector público como el privado deben asumir un rol activo para cerrar la brecha digital en el campo. “Creemos que ambos deben actuar como aliados del productor, generando planes y proyectos que permitan expandir la cobertura celular”, afirmó.

La articulación entre estos actores será clave para impulsar iniciativas que garanticen el acceso a conectividad en todo el territorio nacional. Sin embargo, Samaniego señaló que actualmente no tienen conocimiento de proyectos concretos en marcha ni de resultados específicos en este ámbito.

A pesar de ello, el potencial de mejora es evidente. Una conectividad plena permitiría optimizar las decisiones operativas en el agro, facilitando la transferencia de información y mejorando la coordinación entre los distintos eslabones de la cadena productiva.

Además, tendría un impacto directo en la logística y en la provisión de insumos, al permitir una comunicación más fluida y eficiente entre los actores involucrados.

En un contexto donde la tecnología se posiciona como un factor determinante para la competitividad, la conectividad rural deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad urgente. Superar esta brecha no solo beneficiará a los productores, sino que también fortalecerá al conjunto del sistema agropecuario para- guayo, impulsando su desarrollo sostenible a largo plazo.