Con la primavera arrancan también los remates, y con ellos, el tramo del año en que se mueve el mayor volumen de reproductores bovinos del país. Las cabañas ya preparan sus mejores ejemplares. Mario Pereira, rematador de El Rodeo Consignataria SA, encara la temporada con optimismo, aunque no descarta la incertidumbre habitual que rodea a cada campaña, sobre todo en el segmento de los toros comerciales.
La Expo abre la temporada más movida del año

Los remates de la Expo Paraguay funcionan como el pistoletazo de largada. A partir de ahí, asociaciones de criadores y cabañas despliegan una agenda intensa que concentra el grueso de las ventas del año.
“Siempre llegamos a esta época con expectativas. Los remates de otoño dejaron muy buenos resultados y esperamos que esa tendencia continúe. Sin embargo, existe la incertidumbre propia de cada campaña, especialmente respecto a los toros comerciales, que representan el mayor volumen de animales disponibles en el mercado”, comentó Pereira.
Consignatarias y vendedores se preparan con anticipación.
En esta etapa, la confianza del productor es lo que termina dinamizando —o frenando— las operaciones.
Preparar un toro cuesta hasta G. 12 millones
Detrás de cada ejemplar que sube a la pista hay una inversión considerable. Pereira explicó que los costos varían según el destino del animal: un toro de exposición demanda más preparación que uno comercial.
Tomando como referencia el producto de mayor demanda, un toro comercial de entre 24 y 30 meses requiere hoy entre G. 6 y 8 millones solo en preparación.
Sumando manejo, alimentación, sanidad y presentación, el costo total trepa a entre G. 10 y 12 millones. La cuenta es simple: el precio de venta tiene que reflejar esa inversión.
“Hoy un toro reproductor no puede venderse por menos de G. 15 millones porque el productor estaría perdiendo dinero. Considero que el promedio de esta temporada debería ubicarse entre G. 18 y 20 millones”, afirmó.
La funcionalidad manda sobre la genética
Las nuevas herramientas de evaluación genética ganan terreno, pero para Pereira lo que sigue definiendo el valor de un reproductor es su funcionalidad. Un toro puede tener excelente genética o una apariencia racial destacada, pero si arrastra problemas de desplazamiento, defectos físicos o dificultades reproductivas, pierde valor de mercado.
Su recomendación para el comprador es concreta: priorizar animales con buen desplazamiento, correcta línea inferior, adecuada circunferencia escrotal y excelente estado sanitario, además de verificar que cuenten con todos los controles exigidos y estén registrados en los programas de selección de las asociaciones de criadores.
Las evaluaciones genómicas y los datos de performance también ganan presencia en los remates paraguayos. Pereira valora ese aporte, pero pone un límite claro.
“Todo dato que aporte información es bienvenido. Los datos genómicos ayudan, pero nunca debemos perder de vista el ojo del productor, la funcionalidad y la correcta caracterización racial”, explicó. Para el rematador, combinar información objetiva con evaluación práctica sigue siendo el mejor camino para seleccionar reproductores de alto desempeño.
El invierno pone a prueba el manejo nutricional
El clima subtropical de Paraguay no perdona: los inviernos pueden golpear el desempeño de los re- productores, principalmente por la pérdida de condición corporal.
Frente a eso, las cabañas ajustan la estrategia nutricional para sostener la ganancia de peso sin excederse.
“Hay que buscar el equilibrio. No sirve sobrealimentar a los toros porque después el comprador encontrará un animal diferente al que realmente tendrá en su establecimiento. Lo importante es que el impacto del invierno sea el menor posible mediante una buena estrategia nutricional”, explicó Pereira.
En el terreno comercial, El Rodeo apuesta por la atención personalizada y una fuerte presencia técnica antes de cada remate: llamadas, visitas, redes sociales, medios, radio, correos y mensajería digital mantienen el contacto con los potenciales compradores durante todo el proceso.
Uno de los diferenciales de la empresa, según Pereira, es contar con veterinarios, ingenieros agrónomos y técnicos especializados que acompañan al productor en la elección de los reproductores.
“La información técnica genera confianza. Nuestro equipo conoce los animales y brinda datos certeros sobre lo que se está ofreciendo. Esa cercanía con el cliente es una de nuestras fortalezas”, expresó.
Su recomendación final para el productor: buscar reproductores funcionales, de buena genética y registrados en la Asociación Rural, sin perder el equilibrio entre el dato objetivo y la observación práctica.
