¿Para dónde lo que vamos?

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Estoy siguiendo de cerca el auge de sub 30′s que empiezan, por fin, a meterse de verdad en el debate político y en el análisis de las coyunturas. Celebro que estemos entendiendo que no meterse significa literalmente dejarles a ellos, los que estuvieron siempre, que sigan haciendo las cosas mal. Pero no puedo dejar pasar algunas notas de color con las que me encontré en la semana pasada: Por ejemplo que un joven libertario pida en un hilo de Twitter que se cierre un colegio privado, porque a su entender es una cuna formadora de una ideología que a él no le gusta. Es pertinente entender que si adoptamos una doctrina o idea política, tenemos que entender mejor a dónde vamos.

El liberalismo nace hace muchos años para liberar a la población del yugo opresor de los monarcas. Defiende 3 valores fundamentales según John Locke: La vida, la libertad y la propiedad privada. Y entiende que será esto lo que llevará a la riqueza de las naciones. Se opone totalmente a los absolutismos y no se ata necesariamente a la derecha o a la izquierda. Incluso se podría decir que tiene una visión centrista.

El auge de una nueva derecha en la juventud, marcada por el dogma de ser políticamente incorrectos, me parece atractiva para proponer soluciones estructurales y de fondo, potenciar el pensamiento lateral y hackear la Matrix. Pero un liberal-libertario tiene que saber que si uno de sus valores fundamentales es el derecho a la propiedad, nunca de los jamases podría pedir el cierre de un establecimiento por ser cuna de progresistas. Por un lado vas a contracorriente de lo que pregonás, y por el otro le faltas el respeto a cualquier potable libertario que pueda salir de ese colegio. No se puede generalizar tanto si realmente queremos construir sociedad y mostrar una alternativa. No es por ahí.

Por el otro lado estoy viendo a los clásicos socialdemócratas, que por lo generan están muy atados a lo políticamente correcto e integran bastante bien ideas progresistas con ideas liberales, aunque más tirando hacia la centro izquierda. Esta es una rama con un nivel de sensibilidad mayor, y muy necesaria, aunque en la práctica se suele quedar corta de resultados. De todos modos, también es para celebrar que empiecen a opinar y meterse.

Parece que tenía nomás que llegar una pandemia mundial que nos toque el bolsillo a varios y nos haga salir de la burbuja. Los bollos están calientes y la sociedad acumula hartazgo. Las autoridades no reaccionan, o en realidad ya no reaccionaron en estos 6 meses de encierro, y es una oportunidad invaluable de empezar a mostrar a una juventud que está dispuesta a poner los pies en el barro y pedir espacios de mando. Al fin y al cabo, la vara está muy baja ¿no?

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