Me comentaron, pero no logré confirmarlo de manera independiente, que Raúl es oveja del rebaño del pastor Emilio Abreu en el Centro Familiar de Adoración, pero lo que sí está confirmado es que el diputado es la cabeza visible de una acción contra la ministra impulsada por organizaciones fundamentalistas cristianas afines y aliadas a Abreu, que tienen expresión en el autodenominado “Frente Parlamentario por la Vida y la Familia”, un grupo que a todos los efectos prácticos funciona como partido político, aunque evadiendo los requerimientos que la Justicia Electoral exige a todos los demás grupos políticos.
Raúl y sus correligionarios (los cristianos, se entiende) sostienen que “la enseñanza de la sexualidad con perspectiva o enfoque de género, bajo la premisa de la ‘construcción social de la sexualidad’ o la ‘autopercepción’, transgrede el mismo bien jurídico protegido en los casos de abuso sexual en niños ‘indemnidad’, al ser expuestos ante información que altera la percepción natural del ejercicio de la sexualidad humana, interfiriendo o dañando su proceso de formación adecuada de la personalidad y alterando su identidad. Por lo tanto, al impartir educación en los entes públicos a niños y adolescentes bajo esta perspectiva o enfoque se estaría cometiendo Abuso Infantil Institucionalizado”.
En síntesis: Debe impedirse proporcionar información durante el proceso escolar a los niños. Hay que mantenerlos en la ignorancia o, peor, sometidos a la moral sexual cristiana, fruto de la antinatural y enfermiza aversión a la sexualidad del amargo san Pablo.
Raúl y sus aliados no quieren que los niños accedan a información, pero bombardean a todos los niños, desde que nacen, con su absurda mitología sobre el diablo y el infierno con la que atemorizan a las frágiles e indefensas mentes infantiles para someterlas a la obediencia a pastores como Abreu.
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Raúl debería dedicar su evidente capacidad de trabajo no a fomentar la ignorancia y la superstición sino a investigar por qué la Itaipú binacional financia eventos como la corrida “Run With Faith” organizada por el Faith Christian School, colegio propiedad del Centro Familiar de Adoración, del pastor Abreu, consuegro del entonces director paraguayo José Alberto Alderete.
Los fundamentalistas cristianos, con la ayuda de diputados de este extrañísimo “liberalismo” nuestro que no sabe que el liberalismo nació, se desarrolló y existe para liberar al mundo de la opresión religiosa, interpelarán y seguramente censurarán a Teresa Martínez con preguntas tan profundas como “Quién enarboló el pañuelo proaborto (en el Foro sobre Sistemas de Protección que se hizo en Uruguay en el mes de octubre de 2018) y a qué organización pertenece”.
Pregunta policiaca, pyragüesca, digna de los inquisidores cristianos que quemaban gente por la calle.