Dichos canales, en el proceso de comunicarse, de alguna manera determinan las elecciones de diferentes actividades, desde las más profundas hasta las banales, de los proyectos de mayor envergadura hasta los mínimos, más allá de los factores contextuales, que a la vez estimulan la evolución y desarrollo de tales canales. Si el interlocutor tuviese la habilidad (y la paciencia) de descubrir cuál es ese canal más utilizado, en la comunicación se haría más efectiva la introducción y codificación de mensajes.
Descubrir los canales
Los oradores, disertantes, vendedores, naturalmente operan detectan cual es el canal más aplicado del interlocutor de manera tal que, conjuntamente con la elocuencia que se le coloca al discurso y la modulación de frases y expresiones, logran acentuar sus mensajes y que la mente de sus interlocutores fijen la idea que intentan transmitir.
Tales canales son el visual, quinestésico, auditivo, olfativo y gustativo, y como se ve, son los cinco sentidos expresados en el lenguaje verbal, aunque en el quinestésico también puede primar la gestualidad. Cada persona posee una predilección por cada canal y no necesariamente se es consciente de tal foco sensitivo: alguien puede describir una escena haciendo más hincapié en los sonidos o luminosidad, u olores o sabores o contacto. Si el comunicador presta atención a la descripción, encontrará el canal usado y podrá introducir información más efectivamente.
- Canal visual: se resaltan en una conversación situaciones, ejemplos o metáforas recreadas a través de las imágenes. A pesar que resulta complejo generalizar, es factible que profesionales del mundo de la publicidad, arquitectos, diseñadores gráficos, amantes del diseño y del arte visual, dibujantes, artistas plásticos en general, pintores, escultores, etc., recurran a este medio como forma de recrear su discurso. Si alguien intentase mejorar la comunicación, debería apelar al recurso de anexar a su retórica metáforas y descripciones de escenas de corte visual: Está muy oscuro / ¡Qué iluminado! / Tenía unos colores fulgurantes / Estaba pálido del frío. En psicoterapia para favorecer la comunicación y acentuar los mensajes, el terapeuta apela a gráficos de círculos viciosos, carteles con ayudas memoria, realización de dibujos y tareas desarrolladas en forma escrita, mas allá de ejemplos y analogías visuales.
- Canal quinestésico: las verbalizaciones describirán sensaciones físicas como calor, frío, aspereza, suavidad, contracción, relajación, etc. En numerosas oportunidades, estas expresiones son acompañadas de la gestualidad táctil. Por ejemplo, se remarcan algunas frases por medio del contacto físico, como una mano en el hombro, el tomar una mano, una palmada en el brazo, etc. Es decir, le otorgan preeminencia al contacto corporal en la interacción. Por ejemplo, Y se me puso la piel de gallina.../ Es muy suave como la piel de... / Era una persona pegajosa… Además de las expresiones metafóricas, los relatos pueden desarrollarse acentuando esta vía: Cuando iba a hacer parapentes sentí un miedo terrible al comienzo, se me erizó la piel y sentí las manos como se me empapaban de un sudor frío y me dolían del frío…
- Canal auditivo: los discursos se relacionan con la escucha y poblados de analogías de sonidos. Algunos son profesionales músicos o que tienen por hobbie la música, o simplemente son personas que resaltan lo auditivo en sus descripciones: Yo lo escuché /... Dicen que / Gritó tan fuerte / Dio un portazo. Es factible que estas personas adornen su conversación con algunas expresiones guturales, reproduciendo los ruidos de las acciones que describen: Crash, Pum!, shhhhhh, plash! Paf!! Es algo así como una producción casera de efectos especiales, que imprimen un tenor más vívido a la narración. En el plano analógico, conjuntamente con algunas onomatopeyas en el discurso, pueden acoplarse sonidos, como golpes de manos, chasquidos de dedos, palmadas en el escritorio, etc.
- Canal olfativo: hay predominancia de las metáforas o analogías que sugieren olores de todo tipo. En general, las personas que lo desarrollan, se comunican mostrando el especial impacto de estos sentidos, más allá de las deformaciones profesionales de las vendedoras de perfumes que pueden describir las fragancias por su condición cítrica, ácida, dulce, etc., o los catadores de vino que, además del sabor, hacen prevalecer fundamentalmente su olfato en la cata, o los mismos chefs que están pendientes de olores y sabores. También tienden a centrar su atención en los olores ambientales o de sus propios interlocutores: Las flores tenían una fragancia... / Olía a especias exóticas / Qué olor feo! será una cloaca…
- Canal gustativo: se acentúan sabores y gustos con la concomitancia de poner en juego si es o no de la predilección de la persona: qué rico / Humm, le falta… / Es muy agrio para mi gusto / No me gusta lo agridulce. En la descripción gustativa se confrontan opuestos: Salado, soso / dulce, amargo / ácido, etc. O una descripción cuantitativa, si es más o menos del mismo sabor o más o menos en comparación con otro, por ejemplo: dulce, muy dulce, empalagoso / muy picante / Es menos picante. Por lo general, los relatos intercalan metáforas que destacan acciones como probá / Saborea / delicioso. Es lógico que ciertas profesiones estimulen estas descripciones como los cocineros, catadores de vinos, etc, son algunos de los oficios donde prevalece el gusto.
Una persona puede desarrollar más de un canal sensitivo. Por lo general, olfato y gusto se asocian; los ejemplos visuales son comunes en tanto la vía visual es la más utilizada. En síntesis, sea cual fuere el canal de preeminencia, la posibilidad de incorporar en la palabra, expresiones, metáforas y ejemplos relacionados con éste, provocan una mayor inducción, haciendo más efectiva cualquier intervención en el diálogo. En la comunicación humana, lograr captar cual es el canal más utilizado por nuestro partenaire, puede ser uno de los elementos en la interacción que favorezca que nuestros mensajes logren ser codificados de manera más correcta.
Hablar el lenguaje del paciente
El uso de estos canales es una estrategia propia de la hipnoterapia y de la Terapia Breve sistémica y da en llamarse el hablar el lenguaje del paciente. Es una técnica que se aplica de manera minuciosa y sutil, y exige un gran entrenamiento también con entrenamiento teatral. El terapeuta ingresa en el universo sintáctico (y semántico) del paciente y copia paulatinamente sus frases o canales metafóricos o ejemplos más representativos para él, como también sus posturas corporales y gestualidad. Logrará así, sugestivamente, introducir la información que desea para que el paciente pueda modificar su problema. Pero no se trata de una simple emulación, remedando conductas, gestos y verbalizaciones, implica conocer el universo de creencias y significados del paciente. Por cierto, si es el lenguaje verbal la vía en donde se expresa la semántica y el constructor de realidades, la copia delicada sugiere introducirse en ese mundo de subjetividades y desde allí operar el cambio. En esta misma dirección, el recurso de utilizar frases, muletillas o palabras que se estereotipan en el discurso del consultante, es otra de las herramientas que permiten la inducción y persuasión en la comunicación humana.
Entre las tantas modalidades y estilos de comunicación, existen personas que suelen incorporar refranes o frases que acentúan sus afirmaciones. Los refranes populares como las frases célebres, pueden ser parte del discurso de un interlocutor que, ingeniosamente, insertará en sus mensajes tanto los mismos que utiliza su partenaire como otros de su propio repertorio. De acuerdo al nivel cultural, estas frases van desde las más vulgares y populares a las más eruditas y sofisticadas. En algunos casos, son la clara expresión de racionalizaciones e intelectualizaciones en las que, como mecanismos defensivos, la persona se refugia en determinadas situaciones.
Otra de las formas, es el uso de muletillas o la repetición de alguna palabra que se constituyen en las ayudas para sostener las narraciones: O sea / Entonces / Viste / Tal cual / etc. A veces, estas palabras están relacionadas con expresiones en boga, frases de moda o simplemente son términos comunes, resultando amortiguadores del discurso. En otras oportunidades, son más bien sonidos casi guturales que acompañan las frases: Ehmmm / Este / Humnn /, etc.
Esta técnica se hace más evidente y suele ser muy efectiva, en las consultas con adolescentes que, en general, se identifican con los patrones lingüísticos de moda, aunque también es dificultosa por la continua aparición de nuevos términos. La introducción de estas variedades en los giros de las intervenciones comunicacionales, penetra poderosamente en el universo del interlocutor. Recalcamos, que debe implementarse de una manera perspicaz, ya que si no se aplica mesuradamente puede parecer una burla hacia la persona.