Twitter

Este artículo tiene 3 años de antigüedad

Amilcar Ferreira, una de las personas a las que habitualmente consultamos temas económicos, publicó estos días una estadística sobre el uso de la red social Twitter en Paraguay exponiendo que un número muy limitado de nosotros la usa (590.000 cuentas) (https://bit.ly/3KRUNFF).

Es una estadística no muy diferente a la del resto del mundo. Twitter, en efecto, es mayormente usada en el debate público. Ese es su diferencial y esa es su importancia: Al contrario de las demás redes, en Twitter discurre el debate político nacional y mundial.

Tiene serios problemas de rentabilidad, pero Twitter, de momento al menos, logró esa posición y esa función. Twitter reemplazó en el mundo a los medios de comunicación en esto. Nada menos.

En el curso de los últimos cinco o seis años aproximadamente, las gigantescas compañías que controlan el ciberespacio (Google, Apple, Amazon, Facebook -ahora Meta-) entendieron ese proceso mejor y más rápido que nadie y usaron su compresión para adquirir poder político, como principales soportes de lo que el Foro de Davos propone para el mundo, una gobernanza global corporativa (https://bit.ly/37hyjzz).

Y con ese objetivo fueron consolidando lo que denominan “la moderación de contenidos” (https://bit.ly/3Ehso9H), nuevo nombre de la censura, enterrando cuatrocientos años de aprendizaje sobre el tema en Occidente, sintetizados en el Estatuto de Virginia para la Liberta Religiosa “permitir que se restrinja la propagación de los principios suponiendo su mala tendencia es una falacia peligrosa que destruye de inmediato toda la libertad porque (los censores) harán de sus opiniones la regla de juicio y aprobarán o condenarán los sentimientos de los demás sólo en la medida en que coincidan o difieran de los suyos; la Verdad es la antagonista adecuada y suficiente del error, y que no tiene nada que temer del conflicto, a menos que por interposición humana se la desarme de sus armas naturales, el libre argumento y el debate, dejando de ser peligrosos los errores cuando se le permite contradecirlos libremente” (https://bit.ly/3jMVCng).

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

De este Estatuto surgen la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos y el Artículo 26 y siguientes de nuestra Constitución, diseñados específicamente para prevenir que algunos presumidos impidan a otros expresarse alegando falta de ajustes a la “corrección”.

Pero ocurre que Twitter y los demás gigantes tecnológicos son empresas privadas que alegan que no afectan, con su censura, el espacio público para la libre expresión. Pero no cuentan que el actual gobierno norteamericano (y Davos) las usa con el propósito público de censurar a críticos (https://bit.ly/3JHIQkE).

Por eso el terremoto causado por la oferta realizada por Elon Musk (Tesla, Space X) para adquirir la red social, con un programa muy simple de cambio de contenido, el de restablecer allí la libertad de expresión (free speech), totalmente destruido por su fundador Jack Dorsey y sus sucesores.

evp@abc.com.py