Política y lectura comprensiva

El 25 de junio es el Día del Libro paraguayo. La fecha siempre se recuerda con ferias y exposiciones. E invitando a niños y jóvenes a adquirir el hábito de la lectura. Algo que se va perdiendo por el teléfono celular qué posee todas las informaciones y de todos los temas.

Antes, recorríamos todas las bibliotecas, públicas y privadas, para obtener datos e investigando diversos temas. Leer libros y enciclopedias era casi la única forma para hacer trabajos prácticos.

Tomos y tomos hojeando en esos sitios para ver que podíamos extraer algo valioso. Y después, exponer en forma oral en las clases. Qué tiempos aquellos.

De todas maneras, era muy emocionante hacer esas tareas. Así, leyendo y memorizando. A veces, con juicio crítico y espíritu selectivo. Fuimos con los años, leyendo historias de personajes célebres qué marcaron improntas, que dejaron huellas, inspirando con sus vidas a todo aquel curioso en absorber lo bueno, lo insólito, lo maravillosamente espiritual y humano. A cuantos nos han inspirado la superación del hombre y todas sus inventivas y logros. Qué fascinante nos resultó leer cuentos, novelas, ensayos, notas y reportajes en revistas.

Gracias a la aventura de leer, aprendimos a hablar bien, a escribir sin errores ortográficos y a comunicarnos con el espectacular lenguaje oral y escrito.

Eternamente agradecidos por los maestros que nos metieron en esa bella costumbre de leer y aprender. Tocamos el papel y mostramos a los compañeros 10 o 20 bibliografías de consultas para tesis o cualquier otro trabajo. El leer todo el tiempo alimento la imaginación y la creatividad para iniciarnos en periodismo y las letras. Ya de pequeñitos nos fascinaron con enormes y coloridos dibujos qué impactan la vista. Y que dulce oír cuentos de las abuelas antes de cerrar los ojitos y dormir en paz. Es increíble como se perdieron esas costumbres del ayer. Todos fuimos románticos con los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, Neruda y Alfonsina Storni. Cuantos autores que ojalá no queden jamás olvidados en los rincones polvorientos de las bibliotecas.

El leer te ayuda a tener comprensión, a poder entender e interpretar el mensaje. A descubrir que quieren decirte con metáforas, con palabras misteriosas que tienen profundos significados. Todo lo podés analizar y comprender si has cultivado el intelecto. Solamente si te has interesado toda la vida en devorar libros y libros, es fácil tener juicio crítico.

Por eso hay que fomentar la lectura. No estamos en contra de Internet. Es maravillosa la tecnología si la usamos correctamente. Los niños y jóvenes de hoy, merecen tener acceso a ese mundo de la lectura. Es algo que nos lleva por otros mundos. Leyendo descubrimos cosas que jamás imaginamos. Nos ayuda a ver la realidad y ver como podemos ayudar en este mundo que está quedando en sombras. Leer ayuda a superarse, a ser revolucionario y querer cambiar las cosas. Nos motiva y moviliza. Nos abre la mente y la consciencia.

Ayuda a ser empáticos y amorosos. Ayuda a ser resilientes. A ser mejores personas. A aportar nuestro grano de arena.

En el sentido de la vida, aprendemos que vivimos para ser felices. Vinimos para ser sanos y abundantes. Vinimos para amar. No para odiar ni ser envidiosos. En primer lugar, por eso, hay que leer la Biblia, las Sagradas Escrituras, que tienen todas las respuestas a nuestras preguntas existenciales.

Hay frases célebres, citas, profecías y obras de auto ayuda. Temas de psicología, filosofía, medicina y metafísica. Hay libros de historia, religión, terapias naturales, sociología y astrología. política, antropología y literatura.

Millones de libros hay. Todos son valiosos y merecen ser leídos. Por eso el gobierno tiene que implementar programas de lectura y premiar los cuentos en las academias literarias. Hay que regalar libros por el día de la amistad y reunirnos en parques y plazas para celebrar la vida con la lectura. Vale la pena para cultivar la mente y el espíritu. Llena el alma y despierta la conciencia.

Sencillamente maravilloso.