Es admirable ver cómo las personas luchan entre el barro y los mosquitos para tratar de superar los precarios caminos de tierra de la zona. De forma constante se produce este tipo de lamentables situaciones; es más, en víspera de la Navidad, una unidad del transporte público repleto de pasajeros, que pretendían llegar a la capital del país, quedó varada en estas trampas mortales y solo pudieron llegar al camino asfaltado luego de tres días de odisea.
Para muchos, tal vez esto represente una novedad; sin embargo, para los pobladores del Chaco esto es algo que se repite de forma constante. El martes 30, a horas de finalizar el año, otro colectivo quedaba atascado 30 km antes de llegar a Fuerte Olimpo. La unidad provenía de la capital del país y los pasajeros fueron rescatados con vehículos todo terreno.
El Gobierno se jacta de la entrega de ambulancias para el departamento; con esto se asegura la evacuación de pacientes a hospitales de otras regiones del país, lo que es una constante debido a la precariedad del sistema sanitario. Son soluciones parche, pues no se logra atacar los problemas de fondo, como la falta de médicos especialistas.
Los pacientes que necesitan algún tipo de cirugía, por más pequeña que sea, deben ser llevados a cientos de kilómetros, pues en los hospitales del Alto Paraguay no se realizan cirugías de emergencia, solo las programadas. Es más, en el mal llamado Hospital Regional de Fuerte Olimpo no se realizan cirugías desde hace un año por falta de anestesista.
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Para finales de enero de 2026 está prevista la entrega del nuevo y gran Hospital Regional, pero si no se procede a equiparlo y luego incentivar económicamente, desde el Ministerio de Salud, la contratación de médicos especialistas, entonces la construcción solo será un gran elefante blanco.
A pesar de todas estas situaciones negativas, que a cualquier otra persona fácilmente le haría tirar la toalla, como se suele decir, los pobladores de esta parte del país mantienen una esperanza viva y admirable de poder vivenciar un mejor amanecer. El contar con camino asfaltado es, sin duda, el mayor de los anhelos; ojalá que el 2026 sea un año en el que el presidente Santiago Peña pueda cumplir con esta promesa.
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